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	<title>alvaro-del-portillo &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
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	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "alvaro-del-portillo"</description>
	<pubDate>Sun, 12 Oct 2008 14:17:19 +0000</pubDate>

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	<language>en</language>

<item>
<title><![CDATA[EL OPUS DEI, Jean Saunier (Libro)]]></title>
<link>http://exopus.wordpress.com/?p=933</link>
<pubDate>Sat, 04 Oct 2008 00:42:20 +0000</pubDate>
<dc:creator>Ivan de ExOpus</dc:creator>
<guid>http://exopus.pl.wordpress.com/2008/10/04/el-opus-dei-jean-saunier-libro/</guid>
<description><![CDATA[

EL OPUS DEI
Jean Saunier
Primera Edición 1976 (de la francesa de 1973)
Ediciones Roca, México
NO]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><!--[if !mso]&#62;--></p>
<p style="text-align:center;"><a href="http://exopus.wordpress.com/2008/10/04/el-opus-dei-jean-saunier-libro/"><img class="size-full wp-image-916 aligncenter" title="EL OPUS DEI, Jean Saunier" src="http://exopus.wordpress.com/files/2008/10/saunier.jpg" alt="EL OPUS DEI, Jean Saunier" width="239" height="347" /></a></p>
<p style="text-align:center;" align="center"><strong><span lang="ES-TRAD">EL OPUS DEI</span></strong></p>
<p style="text-align:center;" align="center"><strong><em><span lang="ES-TRAD">Jean Saunier</span></em></strong></p>
<p style="text-align:center;" align="center"><span lang="ES-TRAD">Primera Edición 1976 (de la francesa de 1973)</span></p>
<p style="text-align:center;" align="center">Ediciones Roca, México</p>
<p style="text-align:justify;"><strong><span lang="ES-TRAD">NOTA:</span></strong><span lang="ES-TRAD"> <strong><em>Está agotada la versión española de esta obra. La colocamos aquí sólo con fines didácticos y mientras no se ponga de nuevo a la venta.</em></strong></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:center;" align="center"><strong><span lang="ES-TRAD">—oOo—</span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span>El fenómeno "Opus Dei" llama progresivamente la atención tanto de políticos como de historiadores contemporáneos. A punto de entrar en prensa este libro [1975-1976], una de las organizaciones políticas más moderadas de la Unidad Popular chilena, desalojada del poder por la fuerza de las armas, ha hecho una denuncia pública de lo más interesante, vinculando a esta organización religiosa con todo el drama que sufre el pueblo chileno. Parece como si el Opus Dei representara actualmente en Chile el papel de "eminencia gris" de la Junta Militar que avasalla a este país. Y también progresivamente se van conociendo más informaciones acerca de los esfuerzos de la Obra para ir penetrando en círculos de la vida económica, cultural, universitaria y social de los restantes países latinoamericanos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span>Los miembros conocidos o desenmascarados de la Obra afirman con toda unanimidad que sus actividades en el mundo de la política, de la economía o de la vida universitaria tiene un carácter rigurosamente personal y privado, ajenas por completo a los propósitos específicos de la misma. Sin embargo, un examen más a fondo saca a la superficie toda una serie de evidencias que confirman la existencia, en el Opus Dei, de objetivos que van más allá de un perfeccionamiento cristiano de sus adeptos. Bastaría remitirse al significado y composición de los últimos gobiernos de España bajo la dictadura del general Franco, para comprender que allí donde nació y es más fuerte y cohesionada esta organización, no puede negarse la existencia de un trasfondo que evidencia el significado más genuino y trascendente de la Obra.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span>Este trabajo de Jean Saunier, en realidad una investigación acuciosa acerca de los antecedentes, génesis y desarrollo del Opus Dei, nos alerta sobre sus verdaderos objetivos, así como de los peligros que una preponderancia de la Obra en nuestros países latinoamericanos entrañaría para las luchas reivindicativas de la soberanía nacional y del libre desenvolvimiento económico en que todos estos países están empeñados.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span>¿Se trata, pues, de una sociedad secreta moderna? ¿Hasta dónde llegan sus aspiraciones? ¿Qué métodos de penetración y desarrollo emplea? ¿De dónde emanan sus directivas? ¿Se trata, tal vez, de alcanzar una especie de imperio económico transnacional? Muchas preguntas más podríamos hacernos, pues el fenómeno es tan complicado como complicado es hoy el mundo en que vivimos, en el que unas fuerzas caminan hacia su desaparición por el imperio del desarrollo histórico y otras emergen en función de su propia significación histórica. Este libro de Jean Saunier viene a hacer luz sobre un fenómeno interesadamente oculto y que es necesario conocer para luchar contra peligros ciertos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><em><span>(Tomado de<span> </span>la solapa del libro.)</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:center;text-indent:27pt;" align="center"><strong><span lang="ES-TRAD">—oOo—</span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:center;text-indent:27pt;" align="center"><!--more--></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><span lang="ES-TRAD">INDICE</span></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><span lang="ES-TRAD"><a href="#PROLOGOALAEDICIONESPANOLA">Prólogo a la edición española</a></span></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><span lang="ES-TRAD"><a href="#UNLANCETENEBROSO">Un lance tenebroso</a></span></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><span lang="ES-TRAD"><a href="#LOSANOSOSCUROS">Los años oscuros</a></span></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><span lang="ES-TRAD"><a href="#LACOMPANIADELSANTOSACRAMENTO">La Compañía del Santo Sacramento</a></span></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><span lang="ES-TRAD"><a href="#LACONGREGACIONYLOSCABALLEROSDELAFE">La Congregación de los Caballeros de la Fe</a> </span></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><span lang="ES-TRAD"><a href="#SAPINIERE">La red secreta de la "Sapiniére"</a></span></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><span lang="ES-TRAD"><a href="#INTEGRISMOYCLERICALISMO">Integrismo y clericalismo</a></span></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><span lang="ES-TRAD"><a href="#LAIDEOLOGIADECAMINO">La ideología de <em>Camino</em></a></span></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><span lang="ES-TRAD"><a href="#UNAORGANIZACIONDESORGANIZADA">Una organización "desorganizada"</a></span></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><span lang="ES-TRAD"><a href="#LACONQUISTADLAELITEINTELECTUAL">La conquista de la <span>élite</span> intelectual</a><em></em></span></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><span lang="ES-TRAD"><a href="#ELIMPERIOFINANCIERODELAOBRADEDIOS">El imperio financiero de la Obra de Dios</a></span></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><span lang="ES-TRAD"><a href="#ELOPUSDEIYELPODER">El Opus Dei y el poder</a></span></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><span lang="ES-TRAD"><a href="#OBRADIVINAOHUMANA">¿Obra divina o humana?</a></span></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><span lang="ES-TRAD"><a href="#LASCONSTITUCIONESDELOPUSDEI">Las Constituciones del Opus Dei</a></span></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><span lang="ES-TRAD"><a href="#APENDICE">Apéndice: El Opus Dei y la enseñanza en México</a></span></strong></p>
<p style="text-align:center;text-indent:27pt;" align="center"><strong><span lang="ES-TRAD">—oOo—</span></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><a name="PROLOGOALAEDICIONESPANOLA"><strong><span lang="ES-TRAD">PRÓLOGO A </span></strong></a><span><strong><span lang="ES-TRAD">LA EDICIÓN ESPAÑOLA</span></strong></span><span><strong></strong></span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><em><span lang="ES-TRAD">Como es sabido, la historia de España es imprevisible, y el autor de este libro lo puede atestiguar por sí mismo.</span></em></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><em><span lang="ES-TRAD">Apenas aparecida la edición francesa, en diciembre <span>de<strong> </strong></span>1973, un audaz atentado conocido como "Operación ogro" puso fin a la vida del almirante Carrero Blanco, considerado como un ferviente defensor del Opus Dei y piedra angular para la sucesión de Franco. Muchas cosas que parecían aseguradas, comenzando por la pre­ponderancia del Opus Dei en el aparato gubernamental español, se han desvanecido. Y la Falange franquista, que parecía eliminada, vuelve a la escena política, desqui­ciando las reglas del juego.</span></em></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><em><span lang="ES-TRAD">Y cuando se prepara la edición en lengua española de este libro, nos enteramos de la muerte, el 26 de junio de 1975, de José María Escrivá de Balaguer, fun­dador de la Obra y "padre" venerado de todos los opus­deístas.</span></em></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><em><span lang="ES-TRAD">¿Continuará la Obra, después de la desaparición de Escrivá de Balaguer, el mismo camino? ¿Intentará cam­biar, bajo una nueva dirección? ¿Quién la conducirá mañana? Preguntas sin respuesta.</span></em></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><em><span lang="ES-TRAD">Sin respuesta, pues se trata del destino mismo de España -marcado desde hace muchos años por una abominable certidumbre, la dictadura-, que se presenta hoy como un inmenso interrogante.</span></em></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><em><span lang="ES-TRAD">Es notorio que ahora España entera vive en la espera de acontecimientos -y el menos importante de éstos no será la muerte del Caudillo- que pueden modificar con­siderablemente el curso de su historia.* Se esbozan dis­cretas actividades políticas, desde el general Díez Alegría al conde de Barcelona, desde la Junta Democrática a las Comisiones Obreras, y el sorprendente ejemplo portu­gués muestra que el destino de los pueblos, a pesar de la dureza de la represión, pertenece siempre a ellos mismos.</span></em></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><em><span lang="ES-TRAD">Todo esto explica la dificultad que existe actualmen­te para sentar un juicio firme acerca del destino del Opus Dei en España y en el mundo.</span></em></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><em><span lang="ES-TRAD">Mas, si por el momento se debe renunciar a predecir <span>el<strong> </strong></span>futuro de la Obra, se hace imprescindible completar este libro con algunas informaciones complementarias sobre la expansión del Opus Dei en los países de Amé­rica Central y del Sur.</span></em></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><em><span lang="ES-TRAD">En efecto, muy pronto el Opus Dei intentó estable­cerse en México, y se conoce una edición de Camino en ese país ya desde 1949, incluso antes de que la Obra se estableciese en Francia, Italia o los Estados Unidos.</span></em></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><em><span lang="ES-TRAD">Por otra parte, México ha sido el primer país en que <span>el<strong> </strong></span>Opus Dei haya penetrado en América Latina, seguido de Perú, Venezuela, Colombia...</span></em></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><em><span lang="ES-TRAD">Según Jesús Ynfante, a partir de 1970 la Obra ya había fundado en México las siguientes instituciones: la Residencia Universitaria Panamericana; el Centro Lati­noamericano de Estudios Universitarios; la Escuela Su­perior de Administración de Instituciones; el Centro <span>de<strong> </strong></span>Capacitación para Empleados Domésticos (Alhucema); <span>el </span>Instituto Superior de Cultura y Arte (en Yucatán); el Patronato Montefalco (granja-escuela para campesi­nos); el Patronato Hogar y Cultura; la Librería Ibis (libros y exposición de arte), y otros. Se afirma que los efectivos del Opus Dei en México alcanzan la cifra de 9,000 miembros (entre los cuales, hombres de negocios como Azcárraga, agente de la Chrisler para México), y son conocidos los esfuerzos para establecerse seriamente en todo el continente sudamericano.</span></em></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><em><span lang="ES-TRAD">Algunos de los miembros del Opus Dei forman parte de organismos oficiales: en Perú, de la Oficina Nacio­nal de Racionalización de la Administración Pública; en Venezuela, de la Oficina Central de Coordinación y Planificación; en Colombia, de la Escuela Superior de Administración Pública.</span></em></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><em><span lang="ES-TRAD">Las denominaciones de estos organismos muestran palpablemente que la Obra intenta implantarse en gru­pos comparables a los que, en España, le han permitido ejercer tanta influencia.</span></em></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><em><span lang="ES-TRAD">A la Obra se la encuentra también en otros campos, como en el de la enseñanza superior, y en el último de los países citados, Colombia, cuenta con Octavio Ariz­mendi en el Ministerio de Educación Nacional, que le ha ayudado a hacerse presente en los medios universi­tarios. Esto ocurre también en Caracas y Santiago de Chile, en donde intenta influenciar a la juventud uni­versitaria.</span></em></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><em><span lang="ES-TRAD">Más poco importa citar aquí lugares y nombres: por todo el mundo el Opus Dei prosigue la misma labor, con los mismos medios que se describen en este libro.</span></em></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><em><span lang="ES-TRAD">Sería de desear que este trabajo permita compren­der los reales peligros que la tal Obra representa para la libertad de los pueblos.</span></em></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><em><span lang="ES-TRAD">París, 4 de julio de 1975</span></em></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">JEAN SAUNIER</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">------</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD">* Sin duda el lector comprenderá que los últimos aconte­cimientos políticos acaecidos en España en las últimas semanas <span>a partir de la enfermedad y posterior deceso del general Fran­cisco Franco, dejan fuera de actualidad determinados comen­tarios o previsiones respecto al futuro político de este país, en particular teniendo en cuenta la velocidad con que se suceden los cambios tácticos tanto de parte de las fuerzas en el poder como de la oposición democrática. A la vez aprovechamos la oportunidad de esta nota para llamar la atención del lector en cuanto a que por la época tan fluida políticamente en que fue escrito este libro y su aparición en lengua francesa, algunos elementos informativos que se dan en él hubieran sufrido cier­tas modificaciones o aclaraciones, si la obra hubiese aparecido algunos meses después; sin que ello reste en lo absoluto el menor valor a este libro, importante para contribuir a difundir verdades ignoradas por el gran público y de importancia sus­tancial para comprender muchos fenómenos que sin esa infor­mación parecerían oscuros e incluso incomprensibles (N. del Ed.).</span></span></p>
<p style="text-align:center;text-indent:27pt;" align="center"><strong><span lang="ES-TRAD">—oOo—</span></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><em><span style="font-size:11pt;" lang="ES-TRAD">"Si, por un lado, la conspiración que preten­do desenmascarar resulta inquietante en ra­zón de sus avances, por el otro tiene un carácter enteramente original. Las confabulaciones de esta índole suelen planearlas hombres execrables que se valen de medios ruines. Pero la que aquí menciono ha sido urdida por hombres píos en el marco de lo sagrado." </span></em></strong><span style="font-size:11pt;" lang="ES-TRAD">(FRANCOIS DE MONTLOSIER, <em><span>Memoria para consulta en torno a un sistema político y reli­gioso que pretende destruir la religión, la sociedad y el trono, 1826.)<strong></strong></span></em></span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><a name="UNLANCETENEBROSO"><strong><span lang="ES-TRAD">UN LANCE TENEBROSO</span></strong></a></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><span lang="ES-TRAD">MATESA</span></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Tres sílabas de significado un tanto oscuro, pero que no entrañan misterio alguno cuando advertimos que co­rresponden a las siglas de una firma comercial española: Maquinaria Textil del Norte de España, S. A. Sí, a decir verdad, nada extraño hay en ellas. La sociedad se cons­tituyó el 20 de julio de 1956, con un capital escriturado que, en 1968, era de 600 millones de pesetas. Tenía su sede en Pamplona, y su director general era don Juan Vila Reyes. Una empresa como otras muchas en Europa. No obstante...</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><span lang="ES-TRAD">EL ESCANDALO FINANCIERO</span></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Desde el verano de 1969, para los millones de espa­ñoles y para cuantos en el mundo se interesan por lo que ocurre en España, MATESA es, antes que nada, "el escándalo MATESA", o lo que muchos llaman, también, "el asunto del Opus Dei".</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">¿Qué relación puede existir entre una empresa in­dustrial que explota una patente francesa de telares y una organización religiosa que proclama como fin el "difundir en la sociedad contemporánea, y en especial en los ambientes intelectuales, los principios de la per­fección cristiana"? <sup>1</sup></span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">En apariencia, ninguna. Eso en circunstancias nor­males. Pero si seguimos los cauces que van del escándalo financiero al contexto político, y de este último al papel que desempeñan algunos miembros del Opus Dei en el actual gobierno español, veremos que no por estar en­cubierta dicha relación es menos manifiesta.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">El mecanismo financiero del "asunto MATESA" es sen­cillo. Con todo, a pesar de que la prensa internacional se ocupó del mismo con bastante detalle, bueno será rememorarlo a grandes rasgos.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Hemos dicho que la mentada firma explotaba la patente francesa de un telar sin lanzadera. A tal efecto, la empresa creó numerosas filiales en España y el resto del mundo (más de setenta). En lo relativo a España se trataba de contribuir a la descentralización económica pregonada por el Plan de Desarrollo español, y de cara al exterior se pretendía conquistar para la industria es­pañola un puesto en el mercado mundial. MATESA vino a erigirse en el símbolo de una España nueva, abierta al desarrollo económico y capaz de hacer frente a la com­petencia internacional, tarea muy encomiable, por lo demás, si no mediaran algunos detalles que empañan el cuadro de estas aspiraciones.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">En realidad MATESA exportaba pocos telares. Su prin­cipal actividad consistía en transferir capitales españoles al exterior, lo cual le permitía adquirir participaciones en sociedades extranjeras. Para decirlo de forma más clara: dichos capitales eran créditos oficiales destinados precisamente a subvencionar a las empresas exportado­ras. Así pues, nos hallamos ante el caso singular de una firma que, lisa y llanamente, se dedicaba a exportar fondos públicos que, en principio, tenían que destinarse a la exportación de material y productos industriales. Está claro que se trata de una malversación de fondos públicos y de una acción fraudulenta. Tal como se hace constar en un informe oficial citado por Christian Rudel, <span>las<strong> </strong></span>filiales de MATESA tenían que "atender el pago de las letras presentadas por el Banco de Crédito Industrial por la supuesta compra de telares que, en realidad, se <span>habían<strong> </strong></span>canjeado por una participación de la sociedad en las mentadas empresas. El problema se solventó de la <span>forma<strong> </strong></span>más sencilla del mundo, adoptando la norma de sacar <span>fuera<strong> </strong></span>de España maletas llenas de billetes de mil que, una vez convertidos en divisas, retornaban en buena parte a su país de origen en concepto de pago" .<sup>2 </sup>Ni qué decir tiene que estos fondos sustraídos al pueblo español beneficiaban a unos pocos y que a veces, como se verá, tuvieron extraños destinos.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Digamos a este respecto que el importe de los cré­ditos obtenidos por vía fraudulenta, casi siempre a tra­vés del Banco de Crédito Industrial, se elevaba a casi 10,000 millones de pesetas; o sea, 800 millones de francos nuevos, o bien 80,000 millones de francos antiguos.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">En consecuencia, la estafa era de envergadura, y por muy acostumbrado que uno esté hoy a los escándalos de toda especie: falsificación de facturas, fraudes en materia de exportación -que no son, por supuesto, pri­vativos de España únicamente-, surge de forma obli­gada la pregunta de cómo fue posible que un fraude de tales proporciones pudiera pasar inadvertido durante tanto tiempo.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Esa misma pregunta se formuló la opinión pública española a través de numerosos órganos de prensa que, de repente, se volvieron muy prolijos en la reseña del caso. Por ejemplo, <em>La Vanguardia</em><em> </em><sup>3 </sup>indicaba que "la estafa se apoya en la falsificación de documentos que han pasado cientos de veces por oficinas, organismos e instituciones oficiales. Cuesta creer que haya podido pa­sar inadvertida por espacio de tanto tiempo' .<sup>4</sup></span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><span lang="ES-TRAD">COMPLICIDADES INDUDABLES</span></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">De ello a presumir la complicidad de los organismos financieros del Estado y de ciertos medios gubernamen­tales no mediaba más que un paso, y el paso se dio.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">La prensa española, que como es sabido está sometida a la estrecha tutela del Gobierno, empezó a subrayar las múltiples relaciones personales que unían a ciertos po­líticos con los ambientes financieros vinculados a MATESA. Y lo más curioso del caso era que los políticos, banqueros y economistas complicados en el embrollo tenían que ver con la organización religiosa conocida por el Opus Dei: la Obra de Dios, o simplemente la Obra, en español.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Vemos, en efecto, que la compleja figura de don Juan Vila Reyes, principal dirigente de MATESA, estaba relacionada con numerosos políticos de primera fila.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Y, sin embargo, hacía años que Vila Reyes se dedi­caba a la exportación clandestina de divisas; antes, in­cluso, de que estallara el escándalo MATESA. En efecto, quedó demostrado que en fechas anteriores Vila Reyes había transportado a Suiza 103.510,428 pesetas en ma­letas llenas de billetes nuevos de mil pesetas.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Financiero ambicioso, relacionado con los medios financieros internacionales, Vila Reyes era conocido tam­bién por haber contribuido con una cantidad a subven­cionar la primera campaña de Richard Nixon. Por cierto que, últimamente, se han descubierto algunas irregula­ridades en el trasfondo de dicha campaña que permiten suponer la existencia de extrañas complicidades.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Por otra parte, Vila Reyes también era amigo per­sonal de Laureano López Rodó, una de las figuras más prominentes de la política española y miembro del Opus Dei.<sup>5</sup> López Rodó, que marca un hito capital en la evo­lución del régimen franquista, pasa por ser el principal consejero del almirante Carrero Blanco, quien durante muchos años ha sido la eminencia gris de Franco y que hoy se encuentra abiertamente instalado al frente del gobierno español.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Vila Reyes era, también, uno de los principales con­sejeros de José Luis Villar Palasí, a la sazón ministro de Educación Nacional y, como López Rodó, muy vincu­lado al almirante Carrero.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Ello motivó que se estableciera una relación directa entre MATESA y el Opus Dei, y entre el Opus y el Go­bierno.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Pero no era éste el único vínculo. Dijimos con ante­rioridad que las asignaciones de créditos oficiales a MATESA se hacían por intermediario del Banco de Crédito Industrial. Pues bien, el ex director general del banco en cuestión, José González Robatto, era miembro militante del Opus Dei, como lo eran Joaquín Planell, presiden­te del Consejo de Administración, y Ángel de las Cuevas González, ex subsecretario del Ministerio de Industria, hombre de confianza de López Bravo, opusdeísta notorio y ministro de Asuntos Exteriores desde 1969 a 1973.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Dado que estas estrechas relaciones entre miembros del Opus Dei y financieros tenían por marco buen nú­mero de entidades bancarias, oficiales y privadas, fueron muchos los que llegaron a la conclusión de que la Obra era uno de los principales núcleos aglutinantes de la oligarquía española, a la vez que uno de los instrumentos de que ésta dispone para imponer decisiones políticas de signo neocapitalista.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">En el inicio de la década de los sesenta, aflora en algunos medios financieros españoles la idea de un "am­bicioso proyecto económico", consistente en industriali­zar al país e integrarlo en la órbita del Mercado Común, pretensión acompañada de la firme voluntad de perpe­tuar, tras la muerte de Franco, el régimen político autoritario instaurado en 1939.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">A la vista de esta situación, uno se pregunta qué hay de cierto en las acusaciones lanzadas contra el Opus Dei a raíz del escándalo MATESA, o lo que es lo mismo: si el Opus Dei es en verdad una de las fuerzas político-económicas que dominan la España actual, si es incluso la más poderosa y, sobre todo, si es cierto que este dominio se ejerce por cauces encubiertos y, en fin de cuentas, ocultos. Por último, cabe preguntarse si es ver­dad que sus ramificaciones internacionales le confieren el carácter de una verdadera "potencia" europea y hasta mundial.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Nuestro libro trata, por supuesto, de dar respuesta a todas estas preguntas; pero ya desde ahora el lector debe tener en cuenta que si hemos iniciado la exposición con la mención de una escandalosa y monumental estafa, ha sido de forma intencionada. Con o sin razón -el lector tiene la palabra-, nos resulta extraño que la cuestión de saber lo que es el Opus Dei -organización religiosa- en la práctica, se haya planteado de tal modo ante la opinión pública.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Por lo demás, esta consideración nos induce a esta­blecer una distinción importante entre lo que es fruto principal de la idiosincrasia política e histórica españolas y lo que dimana de un problema de porte más general el papel que desempeñan algunos grupos político-finan­cieros vinculados a la Iglesia Católica. </span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><span lang="ES-TRAD">EL CONTEXTO POLITICO DEL CASO</span></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Por lo que a España se refiere hemos de decir, en honor a la verdad, que el asunto MATESA no ha sido ni con mucho el primer caso de corrupción que se registra tras la instauración del régimen franquista. Este último, caracterizado por la colusión pura y simple de los grupos dominantes en lo económico con los cargos políticos, ávidos de prebendas, ha conocido en efecto una larga serie de asuntos comprometidos. Se dice incluso que Manuel Arburúa, un alto, cargo del Banco de España, dio su nombre a la corrupción de los funcionarios, de­signada con el término de "arburismo", circunstancia que por lo demás no impediría a tan singular personaje convertirse en ministro de Comercio y disfrutar de la plena confianza del Jefe del Estado, quien lo nombró "procurador nato", representante personal suyo en las Cortes.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Pero el caso MATESA es, precisamente, mucho más que un simple chanchullo de malversación de fondos y corrupción si se sitúa en un contexto como el aludido.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Tal como dijimos, la prensa divulgó el escándalo en agosto de 1969. Ahora bien: en julio del mismo año concluyó lo que algunos llaman la "operación Juan Carlos", es decir, ni más ni menos que el ensamblaje de todo el aparato constitucional de la sucesión de Fran­co, objeto de las más encarnizadas pugnas entre los diversos grupos en el poder. El Caudillo, <sup>6</sup> "responsable ante Dios y ante la Historia", dando al traste con todas las incertidumbres que, como oportunista consumado que era había mantenido hasta entonces, decidió instaurar la monarquía en España.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Vistas las cosas desde el ángulo puramente jurídico, existían por lo menos dos alternativas para la inevitable fase posfranquista: república o monarquía. No cabe duda <span>de<strong> </strong>que, en<strong> </strong></span>el primer caso, la fórmula republicana hu­biera sido la mejor garantía de una auténtica liberaliza­ción del régimen, o al menos eso cabía esperar.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Las posibilidades que brindaba la fórmula monárqui­ca llevaban implícito el rechazo del sufragio universal para designar al Jefe del Estado. Con todo, habida cuenta de la complejidad de la cuestión monárquica en España, la "elección del rey" era en sí un asunto delicado que presentaba a su vez una doble alternativa: la de res­taurar en el Trono a los Borbones españoles en la per­sona de don Juan, conde de Barcelona e hijo del último rey de España, Alfonso XIII, derrocado en 1931, o bien optar por uno de los pretendientes carlistas, herederos también de querellas seculares; pero, en virtud precisa­mente de ello, "pretendientes históricos" al Trono de España. Así, Javier de Parma, aun siendo francés, se proclamó rey en 1952, y su hijo, Hugo de Borbón-Parma, también hizo valer sus pretensiones al Trono. Sin em­bargo, uno y otro fueron expulsados de España en di­ciembre de 1968.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Franco, empero, que había descartado sin ambages la opción republicana, no escogió entre don Juan o los pretendientes carlistas, sino que recurrió a una tercera solución y eligió al príncipe Juan Carlos <sup>7</sup></span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Este es sin duda descendiente "legítimo" de los Bor­bones, pero en todo caso no deberá su corona a los derechos de la Casa Real española, sino a la persona de Franco. En este sentido no cabe hablar de una restaura­ción de la monarquía, sino más bien de una instauración por concesión graciosa del Caudillo. Por lo demás, no faltan quienes apuntan que, de todos los príncipes disponibles, Juan Carlos era el más mediocre y el más manejable, y que su elección permitiría prolongar el actual estado de cosas.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">En consecuencia, el 23 de julio de 1969, en el curso de una asamblea extraordinaria de las Cortes, Juan Car­los era proclamado sucesor legal de Franco.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Los dirigentes políticos que inspiraron esta elección, los verdaderos artífices de la operación política, no fue­ron otros que López Rodó y el almirante Carrero Blanco, el primero de ellos miembro militante del Opus Dei, y el segundo, simpatizante de la Obra. Esta elección, a la par que frustraba las esperanzas de los republicanos de todas las tendencias, daba al traste con los planes de la Fa­lange para erigirse en paladines del orden surgido de la "Cruzada" que fue la guerra civil.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Movimiento "nacionalsindicalista" de ideario nebulo­so, pero con un lenguaje teñido a veces de una especie de "revolucionario" (en 1968, por ejemplo, se desgajó de ella una facción opuesta al régimen, al que acusaban de pactista con el clero y el capitalismo), la Falange fue durante mucho tiempo uno de los pilares del régimen, como lo fueran el Ejército y la Iglesia. Pero la decisión de Franco la eliminaba del poder y le negaba todo papel en la sucesión.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Eliminada, según sus dirigentes, en beneficio exclu­sivo de "la gente del Opus Dei". De aquí que al estallar el escándalo MATESA, la Falange tal vez pusiera más em­peño que la propia oposición en lanzar la ofensiva contra el Opus, haciendo alarde de una violencia inusitada en España tratándose de ministros de Franco, actitud que permitió afirmar a un observador lúcido y valeroso de los asuntos españoles, la duquesa de Medina-Sidonia, que la denuncia del escándalo fue "el último regalo de la Falange a la opinión pública".<sup>8</sup></span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Cuando tuvo lugar el reajuste ministerial de 1969, los que la opinión pública llamaba opusdeístas", lejos de ser alejados del poder, coparon de forma masiva los ministerios clave, hasta el punto de que llegó a hablarse de un gobierno "monocolor". Desde entonces, hasta el ajuste ministerial de 1974, dirigieron abiertamente la política española, y todo indica que a pesar de su elimi­nación del equipo ministerial de Arias Navarro, los opus­deístas no han renunciado a jugar su papel, sobre todo cuando se produzca la inevitable sucesión.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Si se tiene en cuenta que el Opus Dei tiene en España unos treinta mil socios y que carece por completo de respaldo popular, uno se pregunta cómo ha podido alcan­zar tal preeminencia en el marco de la cosa pública.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Es aquí donde parece que los presupuestos políticos específicamente españoles deben dar paso a cuestiones de porte mucho más general relacionadas con el papel que desempeñan, de forma más o menos clandestina, de­terminados grupos católicos en el ámbito político, eco­nómico, financiero y, también, docente, y siempre bajo una apariencia cándida de orden puramente espiritual.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Nos hallamos, en efecto, ante una organización dotada de un estatuto canónico oficial -el de "Instituto secu­lar"- que reconoce como fin "la difusión de los prin­cipios de la perfección cristiana" .<sup>9</sup></span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Durante muchos años los observadores apenas repa­rarán en su existencia. En ella todo reviste gran sencillez, por no decir mediocridad. Faltan las prédicas ante vastos auditorios, las publicaciones de prestigio, las ideas bri­llantes y, según todos los indicios, faltan también hom­bres situados en primer plano. Sin embargo, los obser­vadores no se daban cuenta de la lenta pero metódica y organizada penetración de la Obra en los ambientes universitarios frecuentados por los retoños de la alta y media burguesía, y sobre esta base, de la penetración en los medios políticos y económicos integrados por la generación de la posguerra.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Mientras la Falange se dedica a exaltar el recuerdo de los antiguos combatientes nacionalistas, el Opus Dei va urdiendo la trama entre los jóvenes profesores uni­versitarios, investigadores y empresarios que desean una nueva España orientada hacia objetivos de expansión económica en beneficio de las clases pudientes de las que ellos mismos proceden. Y estos lazos, esta conniven­cia y, quizá, como en el caso MATESA, esta complicidad son tan poderosos que los comentaristas, deseosos de informar acerca del Opus Dei, utilizan, refiriéndose a la Obra, expresiones tales como "una francmasonería ca­tólica", "una sinarquía tecnocrática" o, incluso, "una San­ta Mafia"... <sup><span>10 </span></sup><span>En<strong> </strong></span>este concierto de adjetivaciones no falta una expresión muy francesa y, también, muy cara a Eugéne Pottier: la de "Santa Camarilla".</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">En las páginas que siguen tendremos ocasión de com­probar si resulta o no pertinente aplicar estas califica­ciones al Opus Dei, tarea tanto más difícil cuanto que, aun hoy, el tema es objeto de encendidas polémicas, como traslucen los títulos de las obras que hemos citado, a las que habría que añadir un gran número de artículos aparecidos en la prensa internacional, a veces suscritos por ilustres personalidades.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Pero el Opus se defiende con tenacidad, bien direc­tamente, bien -y no sin habilidad- por medio de es­critos periodísticos o por el intermedio de testimonios que no parecen tener relaciones con la Obra. En Francia, por ejemplo, uno de los más recientes contraataques lo cons­tituye la obra de Jean-Jacques Thierry,<sup>11</sup> para quien el Instituto es todo inocencia y santa humildad.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">El lector puede estar seguro de que en este libro prestaremos igual atención a todas las tesis, o por mejor decir, a cada campo, ya que tratándose de España no debe perderse de vista que la confrontación política es en extremo violenta. Ya Antonio Machado escribió unos versos para cada nuevo español venido al mundo:</span></p>
<p style="text-align:center;text-indent:27pt;" align="center"><span lang="ES-TRAD">"[...] te guarde Dios,</span></p>
<p style="text-align:center;text-indent:27pt;" align="center"><span lang="ES-TRAD">que una de las dos Españas</span></p>
<p style="text-align:center;text-indent:27pt;" align="center"><span lang="ES-TRAD">ha de helarte el corazón."</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">El caso es </span><span lang="ES-TRAD">que, para bien o para mal, el Opus Dei se encuentra hoy en el núcleo mismo de esta guerra civil que continúa oponiendo sin tregua a las dos Es­pañas.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Por otra parte, conviene tener presente que los pro­blemas planteados por la propia existencia de una agru­pación de esta índole rebasan con mucho el marco de la historia española contemporánea. Aun suponiendo que <span>las<strong> </strong></span>precedentes afirmaciones fueran exageradas -cosa que todavía está por demostrar-, no es menos cierto que en el caso del Opus Dei plantean el problema general de las sociedades secretas de inspiración católica.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><span lang="ES-TRAD">¿UNA SOCIEDAD SECRETA DE INSPIRACION CATOLICA?</span></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Conviene hacer notar que todos aquellos que hoy se declaran de forma manifiesta enemigos del Opus Dei, incluidos los que hacen profesión de fe anticlericalista, tienen buen cuidado de diferenciar al Instituto de la jerarquía religiosa ordinaria: obispos, clero regular, las órdenes religiosas en sentido "tradicional." como son los je­suitas, dominicos, franciscanos, etcétera.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Es ésta una distinción que tiene su valor, por cuanto apunta menos a la referencia religiosa de signo católico que a la existencia, real o supuesta, de métodos y ma­niobras ocultos.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Lo más curioso, empero, es que los defensores del Opus Dei tratan con porfiado empeño de realzar, por una parte, la singularidad de la institución, que no es una orden religiosa, ni una orden tercera ni, en última ins­tancia, un instituto secular, y, de otra parte, la ausencia de secreto en cuanto a sus actos y organización.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Pese a lo que digan sus miembros, la cuestión estriba en saber si el Opus Dei es o no una sociedad secreta católica. Si no lo es, ¿a qué viene esta aureola de mis­terio que lo envuelve, y por qué se niega a publicar sus, Constituciones? Si, por contra, es una sociedad secreta, ¿constituye el primer ejemplo de una sociedad de esta índole? Por lo demás, ¿cómo explicar su innegable éxito?</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Los hechos políticos e históricos expuestos con an­terioridad pueden hacer que la noción de "sociedad se­creta católica" parezca paradójica, e incluso contradic­toria. En efecto, ¿cómo es posible acusar a una agrupación de llevar a cabo una acción política a través de algu­nos de sus miembros que ocupan cargos ministeriales y, por lo tanto, de naturaleza esencialmente pública, y reprocharle al mismo tiempo el constituir una organi­zación oculta?</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">En realidad, la contradicción es sólo aparente, ya que el Opus Dei no cesa de reiterar y pregonar a los cuatro vientos que sus miembros gozan de plena libertad de actuación en el orden temporal, y que sus actos y opi­niones sólo comprometen al individuo, no a la Obra.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Sin embargo, es precisamente en este punto de la argumentación donde surge una cuestión determinante: ¿dónde comienza y dónde termina la libertad de pensa­miento y acción de un hombre comprometido por entero en una "empresa apostólica" tan dinámica y original como es el Opus Dei?</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Creo que nadie en su sano juicio admitiría que el hecho de entregarse por entero a una organización pareja, con objeto de "santificar" la propia vida, en todos sus aspectos activos y contemplativos, carezca de todo in­flujo en la eventual acción política del individuo afec­tado.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Como escribe uno de los últimos turiferarios del Opus Dei, los miembros de esta institución "reciben una com­pleta formación en la vertiente humana, ascética, pro­fesional, científico-religiosa y apostólica que consolida la unidad de vida y se traduce para todos, y con mayor razón para los sacerdotes, en una integración de los conocimientos especulativos en la vida práctica. El estu­dio progresivo de la teología, acompañado de actividades profesionales y apostólicas, las informa y a la vez pro­cura un sentido práctico, fruto del contacto con la vida, muy útil llegado el momento de dar el consejo más oportuno y adecuado”.<sup><span>12</span></sup></span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">¿Acaso el sesgo claramente religioso de esta argu­mentación puede hacernos creer que esta "unidad de vida" y el "consejo más oportuno y adecuado" dejan de existir en el instante mismo en que un socio del Opus pasa a ejercer responsabilidades administrativas, econó­micas y políticas?</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Las tesis fundamentales del Opus Dei giran, en efec­to, en torno a la idea de una "santificación del trabajo" de todos los hombres y de cada día, bien se trate de un abogado, bien de un taxista, un ingeniero, etc. Pero nos preguntamos si son también aplicables al caso de un alto funcionario, de un banquero, de un economista o de un político. Creemos que la respuesta es un "no" rotundo. La espiritualidad de la Obra es demasiado rica, demasiado completa -por no decir "totalitaria"- para que la acción de todos los que participan de ella no esté, en la práctica, amplia e inevitablemente condicionada por la ideología del Instituto.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Es obvio que el problema tiene su importancia y que no cabe soslayarlo mediante la afirmación pura y sim­ple de que los miembros de la Obra actúan siempre por su cuenta y riesgo de cara a sus diversos compromisos externos.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">De aquí que tengamos derecho a preguntarnos, sin ideas preconcebidas, si detrás de una fachada de reli­giosidad, por lo demás remozada y, al parecer, perfec­tamente adaptada a la sensibilidad española, la Obra asume la dirección oculta de unas fuerzas político-ad­ministrativas que en modo alguno desean mostrarse a plena luz.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Para dar respuesta a estos interrogantes nos parece oportuno, ante todo, volver sobre las grandes líneas y las principales etapas de su existencia, tan discreta du­rante años. Es preciso darse cuenta de que antes de verse hostigada en la palestra pública y de tener minis­tros en su seno, la Obra practicó durante decenios una lenta penetración en medios diversos; una penetración casi invisible, consumada en cierto modo por "capila­ridad".</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Y puesto que ya conocemos las líneas maestras de la trayectoria del Opus <span>Dei, conviene examinar si en los anales de la historia eclesiástica existen precedentes </span>comparables y si este cotejo puede potenciarse referido al caso concreto de la Obra.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Ello nos lleva de forma obligada a evocar la exis­tencia de asociaciones católicas tan reservadas, e incluso secretas, como la Santa Liga y la Compañía del Santo Sa­cramento, o también la famosa Congregación de prin­cipios del siglo <span>XIX<strong>, </strong></span>y ya más próximo a nosotros, el núcleo integrista conocido como la "Sapiniére". Por lo demás, resulta curioso observar la falta de información que acompaña a las citadas organizaciones, mientras se publican gran número de libros en torno a otras socie­dades que, en ocasiones, no tienen la menor trascendencia</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Por esta vía, conociendo detalles concretos sobre las que fueron sin duda auténticas sociedades secretas de signo católico, podremos abordar con más holgura el estu­dio de la organización del Opus Dei en España y en el mundo, el sistema de captación de miembros que utili­za, la ideología que profesa, sus métodos de acción, y ofrecer en última instancia una respuesta clara al dile­ma de saber si se trata de una honesta asamblea de hombres que sólo aspiran a la santidad o de otra cosa.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">------</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD">1 </span></sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD">Esta definición, que encontramos en el <em>Gran </em>Laroosse <em>Enciclopédico, </em>no tiene ningún carácter crítico y corresponde a la que el Opus Dei ofrece de sí mismo.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD">2</span></sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD"> Christian Rudel, en <em>La Croix</em><em>, 2-3 </em>de agosto de 1970.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD">3</span></sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD"> Periódico de Barcelona sin una ideología política muy definida.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD">4</span></sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD"> Citado por Jacques Georgel en <em><span>Le Franquisme,<strong> </strong></span>Du Seuil, </em>pág. 180, París, 1970.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD">5</span></sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD"> López Rodó ocupó el cargo de Ministro de Asuntos Exte­riores de junio de 1973, a enero de 1974. </span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD">6</span></sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD"> Como es sabido, el término "Caudillo" es el equivalente al de "Führer" y al de "Duce".</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD">7</span></sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD"> Nieto de Alfonso XIII, hijo de don Juan, nacido en 1938. Está casado con la princesa Sofía de Grecia. </span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD">8</span></sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD"> </span><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD">Véase <span>el </span>artículo que bajo este título publicó <em>Le Monde </em>el 9 de junio de 1970.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD">9</span></sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD"> En la actualidad dicho estatuto canónica es objeto de con­troversias. Con todo, basta saber que el Opus Dei fue aprobado como tal por la Santa Sede.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD">10</span></sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD"> Son dos los autores que han utilizado la expresión "San­ta Mafia". Uno es Jesús Ynfante, autor de un libro capital: La prodigiosa aventura del Opus <em>Dei: Génesis y </em>desarrollo <em>de </em>la Santa Mafia, Ruedo Ibérico, París, 1970. El otro es Yvon Le Vaillant, en Sainte <em>Maffia, </em>le dossier <em>de </em>l'Opus <em>Dei, </em>Mercure de France, París, 1971.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><sup><span style="font-size:10pt;" lang="EN-GB">11</span></sup><span style="font-size:10pt;" lang="EN-GB"> Jean-Jacques Thierry: <em>L'Opus Dei, mythe et réalité, </em>Ha­chette-Littérature, París, 1973.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><sup><span style="font-size:10pt;" lang="EN-GB">12</span></sup><span style="font-size:10pt;" lang="EN-GB"> J.<strong> </strong></span><span style="font-size:10pt;" lang="EN-GB">J. Thierry, . ob. cit., pág. 55.</span><strong><span lang="EN-GB"> </span></strong></p>
<p style="text-align:center;text-indent:27pt;" align="center"><strong><span lang="ES-TRAD">—oOo—</span></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><a name="LOSANOSOSCUROS"><strong><span lang="ES-TRAD">LOS AÑOS OSCUROS</span></strong></a></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">En<strong> </strong></span><span lang="ES-TRAD">los inicios y a lo largo de toda la historia del Opus Deii topamos siempre con la poderosa y un tanto enigmática personalidad de un sacerdote: don José María Escrivá de Balaguer y Albás, que ostenta además, desde 1968, el título de marqués de Peralta. <sup>1</sup></span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Estas ínfulas nobiliarias, insólitas en un sacerdote de años al que cabría suponer desligado de las efímeras vanidades terrenas, ponen de relieve las dificultades que debe afrontar quien intente trazar una biografía com­pleta del fundador de la Obra. Este detalle tan insignificante trasluce no sólo el afán de hallar una especie de refrendo público a su éxito social, sino también la decisión de crear la imagen de un personaje prestigioso y, por esta vía, poder mostrar la otra cara de la moneda. Resulta sorprendente, dicho sea de paso, comprobar que todas las biografías oficiales u oficiosas de Escrivá de Balaguer no sólo abundan en inexactitudes y puntos oscuros, sino también -sobre todo por lo que respecta a sus años mozos- en contradicciones. Ya tendremos ocasión de ver cómo algunos historiógrafos lo han in­vestido de todo género de funciones y dignidades, muy<span> </span>halagadoras pero de imposible comprobación, cosa muy in­trigante tratándose de un personaje que es objeto de una auténtica veneración en el seno de la Obra.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><span lang="ES-TRAD">INTRIGANTES INCERTIDUMBRES</span></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">El<strong> </strong></span><span lang="ES-TRAD">fundador del Opus nació el 9 de enero de 1902 en Barbastro, población de la provincia de Huesca, en Aragón. Su padre, don José Escrivá de Balaguer y Cor­zán, lejos de ser hombre de alcurnia, era propietario de un pequeño comercio que debió resultarle ruinoso, puesto que incluso se vio obligado a marcharse del pue­blo. En cualquier caso, hacia 1915 la familia se instala en Logroño, donde el joven José María termina su ba­chillerato para emprender luego los estudios eclesiásticos en Zaragoza, la capital regional.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Muchas veces se ha dicho que en los países con neto predominio católico y escaso desarrollo económico la carrera religiosa, al igual que la militar, es uno de los contados medios de promoción social de que disponen los jóvenes con ambiciones de las clases medias o, in­cluso, populares.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Es cierto que nada nos permite impugnar la since­ridad de la vocación religiosa del joven Escrivá; pero debemos señalar que, según parece, era hombre de gran ambición que por lo demás se sustentaba en opciones inteligentes y decididamente modernas. En efecto: en una época en que la mayor parte del clero hispánico muestra el mayor desdén hacia las disciplinas y ciencias "profanas", el joven Escrivá alterna sus estudios reli­giosos en el seminario de Zaragoza con los estudios jurídicos en la Facultad de Derecho<sup>2</sup></span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Sin embargo, es en esta época de su vida cuando aparecen las contradicciones biográficas a las que hici­mos alusión. Así, por ejemplo, Carlos Escartín afirma que su héroe "recibió la tonsura clerical de manos del cardenal Soldevila, arzobispo de Zaragoza, <em>que lo nombró Superior del Seminario". </em>Otro biógrafo, Javier Ayes­ta Díaz, escribe que Escrivá se convirtió en abogado antes, incluso, de que fuera ordenado sacerdote, trámite que tuvo lugar el 28 de marzo de 1925, cuando contaba veintitrés años.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">La combinación de estas dos afirmaciones nos lleva a insospechadas conclusiones si tomamos en cuenta una fecha sobre cuya veracidad no cabe la menor duda: la del 4 de junio de 1923, día en que los anarquistas asesi­naron al cardenal Soldevila.<sup>3</sup></span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Por lo tanto, si Escrivá fue tonsurado por el cardenal (la tonsura equivale al ingreso en la carrera sacerdotal), ello tuvo que ocurrir antes de la fecha en cuestión, cosa muy posible tratándose de un muchacho que contaba a la sazón veintiún años. Pero, en tal caso, ¿cómo admi­tir que se encomendara la dirección del seminario a un muchacho tan joven que todavía no había sido ordenado sacerdote?</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Daniel Artigues, por su parte, indica que Escrivá asumió la dirección del seminario de San Carlos, en Zaragoza, después de su ordenación<sup>4</sup></span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">De todos modos, el problema subsiste en su inte­gridad, ya que sabemos con certeza que tras la obtención de la licenciatura en Derecho, antes incluso de su orde­nación sacerdotal, aquel mismo año de 1925 Escrivá fue destinado a una parroquia rural compuesta por dos aldeas.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">¿No son éstas muchas y excesivas actividades para un muchacho joven en el breve lapso de unos meses?</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Sin embargo, cuando uno ha logrado con esfuerzo poner un poco de orden en el cúmulo de afirmaciones contradictorias, surge una nueva dificultad. Hasta el momento, todos los historiadores, favorables o adversos al Opus, estaban conformes en que Escrivá permaneció <span>en<strong> </strong></span>Aragón por lo menos hasta 1926, año en que se ins­tala en Madrid. Pero he aquí que Jean-Jacques Thierry afirma ahora que en 1925 su héroe estuvo empeñado en </span>la tarea "de agrupar en torno suyo, en Madrid, donde era rector del Real Patronato de Santa Isabel, a un pequeño círculo de estudiantes [...]".</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">En tal caso, si Escrivá se ordenó sacerdote el 28 de marzo de 1925, ¿cuándo y por cuánto tiempo desempeñó sus funciones en una parroquia rural? ¿Dónde obtuvo su diploma de abogado y en qué Facultad, Zaragoza o Ma­drid, se doctoró? En resumidas cuentas, ¿a quién debe­mos prestar oídos?</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Estas incertidumbres y contradicciones son menos in­significantes y menos superfluas de lo que pudiera parecer en un principio.<sup>5</sup> Tal vez alguien se pregunte qué importan estos detalles ante la magnitud de la em­presa espiritual. Sí, tal vez carecieran de relieve de no reflejar la existencia de un método de actuación.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Por supuesto, los defensores del Opus Dei se lamen­tan amargamente de que muchas personas ajenas al Instituto lo conciben y presentan en sus escritos como rodeado por un aura de misterio. Comprendemos muy bien el pesar y la indignación que los embarga, pero nos preguntamos por qué no arrojan ellos mismos un poco de luz sobre ciertos aspectos elementales, tanto más cuanto que el principal protagonista sigue con vida.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Alegan entonces que si su venerado fundador diera por sí mismo los datos que se solicitan, pecaría contra la "santa humildad" a que le obliga su condición de sacerdote. Por desgracia, el argumento se nos antoja carente de valor. Baste recordar -lo contrario nos pare­cería deshonesto- que esta tan cacareada humildad no impidió a Escrivá solicitar, en una fase tardía de su vida, la rehabilitación de vanos títulos de nobleza. Pero todavía hay un argumento más concluyente, y es que nos hallamos ante un sacerdote que, como veremos, da a entender sin rodeos, y en todo caso permite decir y escribir a los suyos, que la fundación de la Obra obedece a un especial favor divino, ya que Dios le inspiró la idea, lo cual no nos parece en modo alguno una prueba de excesiva humildad; eso es lo menos que puede decirse respecto.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Resulta, pues, que ese mismo personaje, alegando ra­zones de humildad, no puede responder a preguntas Elementales y, a mayor abundamiento, perfectamente legítimas. Es lógico, pues, que tal actitud dé pie a todo tipo de cábalas y especulaciones, a cual más aventurada. En tal caso, ¿por qué repudian la expresión "aura de misterio" aquellos mismos que la han acuñado, cuando tan sencillo sería dar a conocer una biografía honesta -es decir, fácilmente comprobable- de los años mozos de monseñor Escrivá de Balaguer y Albás, marqués de Peralta.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong>LOS AÑOS OSCUROS DEL OPUS DEI</strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Sea como fuere, el caso es que en 1925 ó 1926 el joven sacerdote se traslada a Madrid para vivir en familia al lado de su madre viuda, su hermano Santiago y su hermana Carmen. Aquí se nos presenta de nuevo la ima­gen de un hombre desbordante de actividad que da clases en colegios particulares, anima círculos recreativos en los barrios suburbiales, fomenta reuniones de estu­diantes, etc. Daniel Artigues, al que no podemos consi­derar en modo alguno un incensario del Opus, indica con cautela que, según parece, por esta época "el padre Escrivá enseña también en la Escuela de Periodismo que funciona bajo los auspicios del influyente periódico católico El Debate, otro órgano de influencia sobre la juventud intelectual".</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Es éste un dato interesante, ya que de hecho El Debate pertenecía a la Asociación Católica Nacional de Propagandistas (ACNP), organización fundada en 1909 por el jesuita padre Ayala; y animada durante más de veinte años por Ángel Herrera. La Asociación, quería ser el instrumento de una especie de reconquista de la élite universitaria española, y en este sentido bien pue­de afirmarse que prefigura con bastante fidelidad lo que sería el Opus Dei después de la guerra, civil.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">La Universidad, relegada durante mucho tiempo y <span lang="ES-TRAD">desdeñada por el clero reaccionario, se había transfor­mado bajo el influjo de la Institución Libre de Enseñanza,<sup>6</sup> integrada por hombres de tendencias liberales, racionalistas, agnósticos de un laicismo a ultranza y mar­xistas, muchos de ellos profesores de sólido prestigio.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">En los medios católicos intransigentes que por aquel entonces frecuentaba el padre Escrivá, habían comen­zado las críticas contra la Institución, a la que se cali­ficaba de instrumento de la judeomasonería en términos de una ramplonería y estupidez sin límites (al igual, por otra parte, que en Francia, Alemania e Italia bajo los regímenes que no es preciso nombrar) que auguran con claridad la sangrienta "Cruzada" franquista.<sup>7</sup></span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Es más que probable que la atmósfera de exaltación apostólica, avivada por la crisis político-social que expe­rimentó España bajo la dictadura del que fuera capitán general de Cataluña, Miguel Primo de Rivera (del 13 de septiembre de 1923 al 30 de enero de 1930), tuviera mu­cho que ver con la nueva vocación que el joven sacerdote sintió nacer en su interior. ¿Por ventura Dios no le había elegido (junto con Franco) para salvar a la santa España?</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">En respuesta a la pregunta de un periodista sobre esta vocación y sobre los inicios de la Obra, Escrivá contestó con un arte inimitable para oscurecer las cosas más sencillas: "Yo no tuve y no tengo otro empeño que el de cumplir la voluntad de Dios. Permítame que no descienda a más detalles sobre el comienzo de la Obra -que el amor de Dios me hizo barruntar desde el año 1917-,<sup>8</sup> porque están íntimamente unidos con la historia de mi alma y pertenecen a mi vida interior. Lo único que puedo decirle es que actué en todo momento con la venia y la afectuosa bendición del queridísimo obispo de Madrid, donde nació el Opus Dei el 2 de octubre de <span>1928.<sup>9</sup></span></span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Al parecer, aquel día, mientras celebraba la misa en honor de los Santos Ángeles Custodios, al llegar el mo­mento de la consagración el padre Escrivá tuvo la re­velación del destino de la Obra que él estaba llamado a fundar. Incluso hay quien habla de una visión.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">A decir verdad, esta circunstancia no entraña ninguna originalidad, ya que en los inicios de casi todas las fun­daciones pías encontramos alusiones semejantes. Pero hay dos hechos destacables en las afirmaciones del fun­dador. El primero es su intención notoria de invocar el padrinaje del obispo de Madrid. Si releemos el párrafo citado con anterioridad, sacamos la impresión de que el obispo de referencia conocía desde el principio los proyectos del padre Escrivá, a los que dispensó inme­diata y favorable acogida. Sin embargo, por lo que ha podido saberse hasta el momento, este prelado, monseñor Leopoldo Eijo y Garay, obispo de Madrid-Alcalá --que por lo demás tenía fama de sgr un acérrimo partidario del franquismo y los regímenes fascistas en general-, no concedió una especie de refrendo oficial al Opus Dei hasta marzo de 1941, cuando lo erigió en asociación dio­cesana bajo el epígrafe de "Pía Unión de Fieles". Ade­más, parece que en esta época los miembros del Opus Dei no llegaban a quinientos.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Por consiguiente, todo induce a pensar que desde el comienzo el joven sacerdote rindió cuentas de sus iniciativas y esperanzas a su obispo, pero sin que pueda hablarse en puridad de principios de una aprobación canónica referida a la fecha de 1928. Y aquí surge el segundo factor destacable que mencionábamos más arri­ba: ¿qué es lo que se aprobó exactamente?</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Monseñor Escrivá y sus discípulos insisten de forma taxativa en que la fundación del Opus se remonta al año 1928, cuando no a 1917... Pero ¿quién es capaz de demostrar que en 1928, 1929 ó 1930 la Obra era algo más que un sueño del padre Escrivá? ¿Quién puede, incluso, atestiguar que estaba ya en su mente?</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Durante muchos años los cronistas más o menos ofi­ciales de la Obra (¿quién es en definitiva el portavoz del Opus Dei?) han dado a entender que desde un prin­cipio el padre Escrivá estuvo acompañado en su tarea por un reducido grupo de seguidores, una docena a lo sumo, e incluso circularon algunas listas de nombres. Daniel Artigues, por ejemplo, escribe que "datos no comprobables, como los precedentes por lo demás, seña­lan entre los fieles de primera hora a Pedro Casciaro, José María Hernández Garnica, José Luis Marquiz<sup>10</sup> y Álvaro del Portillo, los cuales recibieron más tarde el sacerdocio. Álvaro del Portillo fue y sigue siendo, como veremos, uno de los personajes clave de la Obra. Parece que uno de estos doce discípulos fue el célebre arqui­tecto Miguel Fisac, que luego se alejó un tanto del Opus, así como el ingeniero de ferrocarriles Isidoro Zorzano, fallecido en Roma, en 1943, y actualmente en proceso de beatificación."</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Jesús Ynfante añade otros nombres a esta lista, nom­bres que, como es lógico, nada dicen al lector francés: Juan Jiménez Vargas, Federico Suárez Verdeguer, Al­fonso Balcells, Angel Santos Ruiz, Ignacio Orbegozo, etcétera.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Es obvio que lo importante no es tanto la relación de nombres como el saber si la fundación del Opus Dei data de 1928 y quién fue su creador. Hasta ahora, incluso los adversarios de la Obra estimaban como probable -por no decir exacta- la fecha en cuestión. Pero el reciente libro de Jean-Jacques Thierry -también "ins­pirado de lo alto", a juzgar por las trazas, y en el que su autor trata de presentar una imagen remozada del Opus Dei (sin refutar jamás los argumentos de sus detractores)- cambia una vez más los presupuestos del pro­blema. Nos hallamos, en efecto, ante un autor que en el instante de entregar el manuscrito a la imprenta experi­menta la necesidad de realizar la siguiente precisión: "El afán de proporcionar una información exacta -es­cribe en una nota- me obliga a introducir una rectifi­cación de última hora. Se trata de que cuando monseñor Escrivá fundó el Opus Dei, en octubre de 1928, no agru­paba en torno suyo a doce personas. Sus funciones como capellán de estudiantes extendían su apostolado a un círculo mucho más amplio. El primer socio de la Obra, Isidoro Zorzano, no oyó hablar de lo que más tarde sería el Opus Dei -por aquel entonces la asociación ni siquiera tenía nombre- hasta el mes de agosto de 1930, asociándose al mismo meses más tarde. <em>Entre ambas fechas, monseñor Escrivá estuvo, pues, completamente solo.""</em></span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Esta nueva versión de la fundación del Opus Dei es interesante en cuanto que justifica las dudas mani­festadas en torno a los relatos más o menos fantasiosos y extendidos, no sin complacencia, por los miembros de la Obra.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">No obstante, subsiste el hecho de que para formar una asociación de cualquier tipo se necesitan por lo me­nos dos personas. Por consiguiente y según confesión de un defensor del Opus Dei, nada demuestra que este último se fundara antes de 1930.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Por otro lado, tampoco acaba de verse muy claro por qué dicha organización adoptó la denominación ofi­cial de "Sociedad sacerdotal de la Santa Cruz", con la cual figura en el Anuario Pontificio, y tampoco sabemos gran cosa de una pretendida "rama femenina" de la or­ganización que, al parecer, se creó en el transcurso del mismo año de 1930.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Hay que esperar hasta 1934 para tener una idea, bas­tante somera, de las actividades apostólicas de la ins­titución, con la salvedad de que las informaciones pro­ceden de algunos miembros del Opus que oyeron hablar de ellas, pero que no fueron testigos directos de las mis­mas. Si hemos de ser sinceros, dichas informaciones no presentan ninguna originalidad desde el punto de vista pastoral. Parece que en el año 1934 el padre Escrivá escribió y publicó un pequeño opúsculo de carácter pío titulado <em>Consideraciones espirituales.</em><sup>12</sup><em> </em>Según afirma su autor, dicho opúsculo constituye un esbozo de su obra capital, <em>Camino, </em>de la que nos ocuparemos más adelante.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">En el curso de aquel mismo año, o en 1935, se abre la primera residencia de estudiantes en Madrid, en un edificio de la calle de Ferraz situado en un barrio re­sidencial próximo al Paseo de Rosales y al Parque del Oeste. En esta residencia el padre Escrivá vive, de he­cho, rodeado de su familia y de algunos estudiantes a los que, posiblemente, dirigía espiritualmente, pero sobre cuyo número nadie ha dado precisiones. Habrá que es­perar al fin de la contienda civil para obtener algunos informes sobre las actividades y la composición del Opus.<sup>13</sup> Es muy poco lo que se sabe del padre Escrivá durante él periodo que va desde 1928, supuesto año de la fundación de la Obra, hasta 1939.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">La residencia de Madrid quedó destruida en los mo­mentos iniciales del combate. Tras permanecer oculto por algún tiempo, el padre Escrivá emprendió un pe­riplo sobre el que se sabe muy poco y que al parecer lo llevó a Valencia y a Barcelona (y, por tanto, a la zona republicana), y de allí pasó a Andorra. No tar­daría en dirigirse a Burgos, capital de los rebeldes na­cionalistas y franquistas, cuya causa abrazó con ardor, e incluso con violencia. Fue sin duda en aquel Burgos trepidante y superpoblado donde trabó relación con gen­tes que luego, una vez concluida la guerra, le ayudarían a propulsar su obra, y donde reflexionó sobre los medios necesarios para conquistar y atraerse a la <em>élite </em>intelec­tual, que sería preciso reconstituir.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Lo único que sabemos con certeza es que al cabo de poco tiempo de terminada la guerra publicó en Valen­cia, en 1939, la primera edición de <em>Camino, </em>el conocido repertorio de 999 máximas y sentencias llamadas espi­rituales que, hoy, los adeptos de la Obra consideran muy superior a los <em>Ejercicios espirituales, </em>de San Ignacio, o a la <em>Introducción</em><em> a la vida devota, </em>de San Francisco de Sales, aun cuando en muchos aspectos sea producto de una ideología netamente marcada por el sello de la cru­zada franquista.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Por espacio de algunos años todavía, la Obra man­tiene una vida precaria. Ya tuvimos ocasión de ver que cuando monseñor Eijo y Garay, obispo de Madrid-Al­calá, la erigió en Unión Pía, en marzo de 1941, sólo con­taba con unos centenares de miembros (entre 400 y 500).</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">La siguiente fase en su evolución se inició en 1947, al ser promovida a la categoría de Instituto secular, pro­moción auspiciada en buena parte por la instalación en Roma -en 1946- de monseñor Escrivá, del secretario general, Álvaro del Portillo, y de la sede de la orga­nización. A partir de aquel momento, el destino del Opus Dei tomaría un rumbo muy distinto.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Por lo demás, este motivo es el que nos movió a ex­poner en su integridad lo poco que sabemos de los pri­meros años de la Obra. Las actividades a que hemos hecho referencia (muchas de las cuales todavía no están al alcance del historiador) no nos hablan de ningún em­peño extraordinario; todas se sitúan al nivel del apos­tolado puramente individual o casi individual, y no re­basan el marco de un reducido grupo de estudiantes o de alguna institución benéfica suburbial.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Pues bien, menos de veinte años después surgirá de este núcleo una organización que logrará imponer sus criterios al gobierno español. ¿Cómo explicar hecho tan insólito?</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><span lang="ES-TRAD">UNA GRAN AMBICIÓN</span></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">En realidad, la desproporción entre una cosa y otra se nos antoja excesiva. Con todo, rogamos al lector lea con atención los distintos apartados de las Constituciones secretas de la Obra, tal como fueron redactadas en 1947, y en especial el artículo 3, donde se indica la razón de ser y la finalidad del Instituto: </span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">"Art. 3.1.-El objetivo general de la finalidad del Ins­</span>tituto es la santificación de los miembros por medio del ejercicio de los consejos evangélicos y por la observan­cia de estas Constituciones.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">"3.2.-Pero lo específico sea el esforzarse con todo empeño en que la clase que se llama intelectual y aquella que, o bien en razón de la sabiduría por la que se dis­tingue o bien por los cargos que ejerce, bien por la dignidad por la que se destaca, es directora de la socie­dad civil, se adhiera a los preceptos de Nuestro Señor Jesucristo y los aplique in praxim; y asimismo favo­recer y difundir entre todas las clases de la sociedad civil la vida de perfección en el siglo e informar a hom­bres y mujeres para el ejercicio del apostolado en el siglo".</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Este documento prueba bien a las claras que no con­jeturamos nada al preguntarnos si el Opus Dei desem­peña o ha desempeñado un papel político-social impor­tante en España después de la guerra civil. Sus propias Constituciones indican bien a las claras que se ha im­puesto por misión la conquista de la clase intelectual y de la clase dirigente. Todo parece indicar que sólo se trata de difundir los principios evangélicos, y esta afir­mación puede ser garantía de la renuncia a toda ambi­ción terrena. Por desgracia, la historia nos demuestra que el candor evangélico no excluye el afán de domi­nio, y la historia española tanto o más que cualquier otra. Veamos algunos ejemplos escogidos al azar:</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">"No puede haber más pacificación que la de las ar­mas; conviene extirpar toda la podredumbre de la le­gislación laica"... (cardenal I. Gomá, primado de Es­paña).</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">"Benditos sean los cañones si en las brechas que abren florece el Evangelio"... (monseñor Díaz Gomara). Otro ejemplo:</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">"Pregunta: ¿Hay libertades nefastas?</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">"Respuesta: Sí. La libertad de enseñanza, la libertad de propaganda y la libertad de reunión.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">"Pregunta: ¿Y por qué son libertades nefastas? "Respuesta: Porque permiten enseñar el error, pro­pagar el vicio y conspirar contra la Iglesia"... (de un catecismo oficial).</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Esta serie de citas, que podríamos multiplicar al in­finito, ilustran de manera bastante que en ocasiones la enseña evangélica puede enmascarar realidades que no son en modo alguno desinteresadas y que derivan, pura y simplemente, de compromisos temporales. Pero tam­bién sirven para mostrar que, en definitiva, la empresa del Opus Dei -recordemos que su fundador bebió en fuentes ideológicas franquistas durante su estancia en Burgos- se desarrolló precisamente después de la gue­rra civil, y que apunta a la clase dirigente y a los intelectuales que se quedaron en España.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Téngase presente una vez más que muchos intelec­tuales, profesores y maestros tomaron partido por la Re­pública por cuestión de ideología, pero también porque era la forma de gobierno legalmente constituido y vi­gente en el país. Las destituciones, las ejecuciones, la prisión y, sobre todo, el exilio mermaron de forma con­siderable los efectivos de esta categoría, particularmente aborrecida por los franquistas.<sup>14</sup></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong>LA ÉPOCA DE LA ACCIÓN</strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Uno de los campos predilectos del Opus Dei después de la guerra fue la Universidad y la enseñanza escolar, que el nuevo régimen tenía que reconstituir. Favorecido por las leyes promulgadas en 1943, el Opus consiguió que algunos de sus miembros accedieran a puestos cla­ves. Esta preferencia del padre Escrivá por la acción en el medio estudiantil se manifestó también en la crea­ción de numerosas residencias y, por último, en la fun­dación de una Universidad patrimonio exclusivo de la organización: la Universidad de Navarra, en Pamplona. Es fácil suponer que tales circunstancias trajeron como consecuencia todo un entramado de amistades en los medios intelectuales. La acción dirigida a la conquista de las clases intelectuales y dirigentes de la sociedad civil se completó, en 1947, con la penetración en los <span lang="ES-TRAD">medios financieros a través de hombres vinculados al Banco Popular Español.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Como consecuencia lógica, y paralelamente a esta pe­netración intelectual y financiera, tiene lugar la apa­rición en el plano gubernamental de algunos miembros del Opus Dei que se autodenominan "técnicos apolíti­cos". En 1956, López Rodó<sup>15 </sup>asume las funciones de se­cretario técnico de la Presidencia del Gobierno. Muy pronto se le encomendaría la estructuración del primer Plan de Desarrollo español, para pasar a ejercer en fe­cha posterior altas funciones ministeriales.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Ni que decir tiene que cada etapa arrastra consigo todo un cortejo de seguidores o simpatizantes de la Obra, cosa por lo demás perfectamente natural si aceptamos el hecho de que a todos nos gusta rodearnos de las per­sonas que conocemos o a las que profesamos estima y que comparten nuestras ideas.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Varios capítulos posteriores de este libro se consa­gran al análisis de la penetración del Opus Dei en los medios intelectuales, financieros y políticos, así como a las pruebas de que se dispone.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Con todo, el cambio repentino que se opera en el rum­bo del Opus Dei justifica de por sí un nuevo y sucinto examen de los métodos de penetración que las organi­zaciones católicas deseosas de influir en las clases diri­gentes han venido utilizando tradicionalmente.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Ya dijimos que la historia de Francia nos ofrece al­gunos ejemplos de sociedades católicas que, como míni­mo, comparten con el Opus ese afán de aglutinar e in­fluenciar a los laicos que gozan de un prominente -a veces eminente- status social. No debemos ignorar es­tos precedentes, tanto más si tenemos en cuenta que al­gunos autores que se han ocupado del Opus Dei han establecido comparaciones, pero sin mostrarse nunca de­masiado explícitos, con lo que a los misterios que ya entraña la propia Obra se suman los propios de otras organizaciones que la precedieron en el tiempo, y nunca alcanzamos a saber si la comparación resulta o no per­tinente.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Así, Jesús Ynfante <sup>16 </sup>alude de forma sumaria al pre­cedente de la "Sapiniére". También Yvon Le Vaillant <sup>17 </sup>le consagra una página y traza, en otra, un rápido bos­quejo de la Compañía del Santo Sacramento. En cuanto a Robert Casanova,<sup>18</sup> notable historiador de la Restau­ración, no resiste la tentación de definir a la "Congre­gación" denunciada por el conde de Montloisier como "una especie de Opus Dei de la época". Cierto que otros autores, a veces -pero no siempre- partidarios del Opus Dei, ponen en tela de juicio estas vinculaciones. En tal caso, será preciso admitir que si el Opus Dei es capaz de suscitar controversias a propósito de sociedades tan antiguas como la Compañía del Santo Sacramento, debe ser porque se trata, en verdad, de una institución <span>excepcional, y eso<strong> </strong></span>solo ya justifica <span>el<strong> </strong></span>afán de querer clarificar las cosas.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">------</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD">1 </span></sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD">Jesús Ynfante indica que Escrivá solicitó, también, la re­habilitación del título de Barón de San Felipe. Escrivá murió en Roma, como consecuencia de una crisis cardíaca, el 26 de junio de 1975.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD">2</span></sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD"> Nos atenemos a lo que se dice en la biografía oficial de</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD">Escrivá, donde se precisa que obtuvo el título en Madrid, aun­que otros creen que fue en Zaragoza.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD">3</span></sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD"> Este asesinato ha sido atribuido a Durruti y Ascaso, que consideraban al cardenal como "el principal artífice de la reac­ción". Ambos intentaron ya, con anterioridad, el asesinato -frustrado- de Alfonso XIII, en 1921. Más tarde, Durruti se convertiría en uno de los "héroes populares" de la guerra civil. </span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD">4</span></sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD"> Daniel Artigues, <em>El Opus Dei en España, vol. 1, </em>1928-1957, pág. 9, Ruedo Ibérico, París, 1968. Ver también la edición <span>es­</span>pañola: <em>El Opus Dei en España, 1928-1962. Su evolución ideológica y política: de los orígenes al intento de dominio, </em>pág. 17, Ruedo Ibérico, París, 1971.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><sup><span style="font-size:10pt;">5</span></sup><span style="font-size:10pt;"> Estas incertidumbres son tanto más insidiosas cuanto que, según el biógrafo oficial de la Obra, Florentino Pérez-Embid, "la historia del Opus Dei es la propia biografía de su fundador". Así, tal como suena.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD">6</span></sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD"> Fundada por Giner de los Ríos, en 1876.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD">7</span></sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD"> El<strong> </strong></span><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD">autor tiene interés en precisar que el anacrónico tér­mino de "Cruzada" no es objeto de polémica, sino que traduce con fidelidad la imagen que la propaganda oficial española dio de la guerra civil, de las ejecuciones sumarias subsiguientes y que todavía acontecen.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD">8 </span></sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD">¿Qué significa esta referencia al año 1917? Escrivá tenía <span>a<strong> </strong></span>la sazón quince años. Debemos entender que fue en estas fechas cuando tomó conciencia de su vocación sacerdotal?</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD">9</span></sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD"> Entrevista con Pedro Rodríguez, en <em>Palabra, </em>octubre de 1967. Esta entrevista, al igual<strong> </strong></span><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD">que otras que citaremos <span>a lo<strong> </strong></span>lar­<span>go<strong> </strong></span>de esta obra, <span>fue recogida en un </span>libro <span>titulado <em>Conversacio</em>­<em>nes con Monseñor </em>Escrivá <em>de Balaguer, </em>SEPAL, París, 1969 (editado en España por Rialp), al<strong> </strong></span>que en adelante aludiremos <span>con el título de <em>Conversaciones.</em></span></span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD">10</span></sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD"> Otros escriben "Múzquiz". Daniel Artigues, ob. cit., pág. 21.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><sup><span style="font-size:10pt;" lang="EN-GB">11 </span></sup><span style="font-size:10pt;" lang="EN-GB">J. J. Thierry, ob cit., pág._ 19. </span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD">12</span></sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD"> Según J. Ynfante ob. cit., pág. 17 no es posible encontrar hoy ningún ejemplar de esta obra.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD">13</span></sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD"> Como es bien sabido, la guerra civil duró desde el 18 de julio de 1936 hasta fines de marzo de 1939.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><sup><span style="font-size:10pt;">14</span></sup><span style="font-size:10pt;">Un general franquista, Millán Astray, pronunció estas atroces palabras en Salamanca, dirigidas contra Miguel de Una­muno: "¡Abajo la inteligencia! ¡Viva la muerte!"</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD">15</span></sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD"> Profesor de Derecho, López Rodó recibió la misión de di­rigir los estudios de todos los miembros del Opus Dei.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD">16</span></sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD"> J. Ynfante, ob cit., pág. 21.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD">17</span></sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD"> Y. Le Vaillant, ob. cit., págs. 278_279.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD">18</span></sup><span style="font-size:10pt;" lang="ES-TRAD"> R. Casanova, Montlosier et le partí <em>prétre, </em>Laffont, <span>Pa­</span>rís, 1970.</span></p>
<p style="text-align:center;text-indent:27pt;" align="center"><strong><span lang="ES-TRAD">—oOo—</span></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><a name="LACOMPANIADELSANTOSACRAMENTO"></a><span><strong><span lang="ES-TRAD">LA CÓMPAÑIA DEL</span></strong></span><span><strong><span lang="ES-TRAD"> SANTO SACRAMENTO</span></strong></span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Una de las más notables organizaciones secretas a las que por cierta tendencia natural se suele comparar con el Opus Dei, al objeto de descubrir hipotéticas si­militudes, es sin discusión la "Compañía del Santo Sa­cramento del Altar". También es indudable que, aun hoy, esta sociedad se nos presenta impregnada de misterio en muchos aspectos, lo cual no quita para que reconozcamos el importante papel que desempeñó a lo largo de casi todo el siglo XVII en Francia.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Sus orígenes parecen remontarse a la extraordinaria aventura que fue la de la "Santa Liga", a finales del siglo precedente. Sabemos que ésta fue fundada en 1576 por el duque de Guisa para defender la fe católica con­tra el protestantismo.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Comentando un curioso documento de 1594, titulado "Diálogo entre el maestro y el villano", Roland Mous­nier escribe que dicha liga se presentaba "como un gru­po de elegidos de Dios que, guiados por el Santo Espí­ritu, se reclutaron mediante cooptación para asegurar el triunfo en Francia del puro y ferviente catolicismo ro­mano sobre todas las herejías o reblandecimientos de<sub>.</sub> la religión".<sup>1</sup></span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Debemos retener cuatro elementos de esta defini­ción, ya que los encontraremos en todas las sociedades secretas católicas. Además del secreto, están la, inspira­ción divina, la cooptación de sus miembros y el activismo religioso o lo que ahora se denomina integrismo..</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">En el caso de la Liga, el secreto estaba perfecta mente organizado por un directorio oculto compuesto de nueve o diez personas que tomaban todas las decisiones en común. Los restantes miembros del grupo eran agen­tes ejecutivos y, sobre todo, de información que se mez­claban con los habitantes de cada barrio y que daban cuenta de sus averiguaciones al Consejo.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">El "Diálogo" a que antes aludíamos precisa que estos agentes tenían encomendado muy en especial el fre­cuentar el trato de las "personas de bien" y "si los veían bien dispuestos se presentaban, aunque sin decir nada de su asamblea [...] y según la resolución que toma­ran y conociendo las voluntades daban cuenta de ello a este pequeño consejo".</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Este último era el que decidía aceptar al nuevo miem­bro, al que no podemos considerar como un candidato, ya que había sido elegido sin que él tuviera conoci­miento de ello. Esta técnica de la insinuación es carac­terística de todas las auténticas sociedades secretas, y se encuentra aquí perfectamente aplicada.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Además, la Liga cubría todo el territorio mediante una red centralizada inspirada por las decisiones del consejo, sin que éste diera nunca la cara, animando la actuación de otros consejos provinciales de cuya exis­tencia se tenía noticia, pero que en realidad carecían de autonomía y se limitaban a obedecer.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Volveremos a encontrar muchos de estos métodos en la Compañía del Santo Sacramento, así como las líneas generales del programa de la Santa Liga que consistía en "la lucha contra la herejía y las sectas contrarias a la religión [...], reformar los vicios, impiedades, injus­ticias y males que poseen a Francia en todos sus esta­mentos [...] ".</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Unos decenios más tarde, entre 1625 y 1627, un par de Francia, Henri de Levis, duque de Ventadour, tuvo la idea de crear la Compañía, al parecer instigado por su confesor, el capuchino Philippe d'Angoumois y, sobre todo, por el padre Charles de Condren<sup>2</sup> Este último, autor místico que predicaba una doctrina de inmersión total de la criatura en Dios, fue en su época un personaje im­portante y, en especial, sería el sucesor de otro místico, el cardenal Pierre de Bérulle, a la cabeza de la famosa congregación del "Oratorio", y él fue quien dio sus es­tatutos a esta organización de sacerdotes sin jerarquía que vivían libremente en comunidad sin que formaran una orden religiosa propiamente dicha .<sup>3</sup></span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Sabemos que el Oratorio (en el siglo xvn) contaba entre sus afiliados a gran número de personajes ilustres, pero sobre todo hemos de subrayar que durante mucho tiempo las delegaciones provinciales de la Compañía se reunieron en las residencias pertenecientes a esta con­gregación y que muchos de los miembros del Oratorio lo fueron también de la Compañía con los mismos dere­chos que los laicos.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">También es interesante señalar que, en materia po­lítica, Bérulle y numerosos oratorianos fueron decididos partidarios del llamado partido Marillac, es decir, los par­tidarios de la alianza con España, hasta el extremo de que el mismo Bérulle entró en abierto conflicto con Ri­chelieu. Ello obedecía a que esta congregación religiosa estimaba que todo, incluidos los intereses del Estado, debía sacrificarse a la lucha contra la herejía, tanto en el interior como en el exterior del país.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Combatir la herejía en todas sus formas era tam­bién el objetivo de la Compañía del Santo Sacramento, pero no era el único. Sus estatutos, en efecto, eran muy ambiciosos: "La Compañía -decían- no tiene más lí­mite, medida ni restricción que los dimanantes de la pru­dencia y la razón en la acción. Opera no sólo en las obras benéficas ordinarias de los pobres, enfermos, pri­sioneros y afligidos, sino también en las misiones y se­minarios, en la conversión de los herejes y en la pro­pagación de la fe en todas las partes del mundo, en la supresión de todos los escándalos y actos impíos".</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">En una palabra, se trataba según otra formulación de "promover la gloria de Dios por todos los medios", aunque fuera convirtiéndose en lo que podríamos llamar una verdadera "orden tercera de la represión".</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">¿Cómo estaba organizada, pues, la Compañía para lle­gar a la consecución de sus fines?</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><span lang="ES-TRAD">SECRETO ABSOLUTO</span></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">El principio fundamental de la organización de toda la institución era el secreto. Ante todo, debemos decir que cada grupo instalado en una ciudad de provincias dependía únicamente del comité de París y no tenía ninguna posibilidad de actuar sin atender las consignas de este último: "Dado que la Compañía de París, viene a ser la instancia superior y principal de todas las res­tantes compañías del reino, no podrá arbitrarse ningún plan para crear otras compañías sea donde fuere, <em>ni dar a conocer los estatutos y reglamentos </em>sin la auto­rización expresa de dicha Compañía de París, a la cual se le facilitarán de manera previa todas las informa­ciones con objeto de obtener la mentada autorización".<sup>4 </sup>Vemos, pues, cómo tomando como base París, al igual que en tiempos de la Santa Liga, se organiza toda una red provincial bajo el signo de la clandestinidad. Las instrucciones del grupo de París no cesan en ningún momento de recordar en todos sus despachos la nece­sidad de guardar el secreto.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">En la resolución del 3 de abril de 1658, por ejemplo, se dice: "Con objeto de preservar el <em>secreto, </em>que <em>es la esencia de la Compañía, </em>se ha tomado la resolución de no remitir correspondencia a las compañías, sino sólo memorándum y notas, sin firma, fecha del día, lugar y año"...</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">La resolución del 1 de junio de 1658, rezaba: <em>"Siendo el secreto el alma de la compañía será celosamente guar­dado y </em>aquellos que lo violen serán advertidos, <em>la </em>pri­mera vez amigablemente, en particular por el Director.; la segunda vez por el Director y el Superior conjunta­mente, y si no se enmiendan, serán citados en público por el Superior".</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Al propio tiempo se toman las mayores precauciones en lo que respecta a los documentos de la Compañía: "Los registros, estatutos y documentos sólo se darán a conocer por orden de la compañía, y aquellos a quienes sean confiados quedarán impuestos del contenido, los de­volverán tan pronto sea posible y no guardarán copia alguna de ellos, <em>para que la Compartía se mantenga más en secreto"...</em></span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Como podrá observarse, el secreto no es aquí una in­vención de historiadores en busca de sensacionalismos. Los documentos de la Compañía no cesan de evocarlo, lo que por lo menos resulta sorprendente tratándose de personas que, en apariencia, se dedican exclusivamente a actividades benéficas.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Esas almas candorosas evitan mencionar, sin embar­go, que sus asambleas tienen un carácter muy misterio­<em>so. </em>Por lo general se celebran cada quince días, en prin­cipio el jueves a primera hora de la tarde, pues se considera este día como el de la institución de la Euca­ristía, a la cual la Compañía, como su nombre indica, tributa una ardiente devoción. Pero como las reuniones de diez, quince o veinte personas pueden llamar la aten­ción, sobre todo en las pequeñas poblaciones de provin­cia, los estatutos prevén de manera explícita que no deberán celebrarse más de tres veces en el mismo lugar.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Por lo demás, en sus instrucciones, el grupo de Pa­rís insiste una y otra vez en esta necesidad de cambiar el lugar de las reuniones y su periodicidad a la menor sospecha, venga de donde venga, sin excluir a las je­rarquías del clero regular.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">La obsesión del secreto es tal que se prevén todas las situaciones en las que puede encontrarse un afiliado para evitar que los documentos sean leídos por personas extrañas a la organización. Así, se arbitra una detallada serie de disposiciones para el caso en que sobrevenga la muerte de algún miembro de la Compañía. Véase, si no, esta resolución de la Compañía de París, que alcanzó amplia repercusión en todos los grupos provinciales: "Ha­biendo la Compañía de Blois solicitado también instruc­ciones a ésta [la Compañía de París] a efectos de saber por qué medios evitar que los archivos y todos los do­cumentos relativos a sus asuntos caigan en manos de personas ajenas a la misma, cuando el secretario o cualquier otra persona que esté al cargo muera sin haber tenido tiempo de disponer sobre ellos, se decide que cada Compañía tenga un arca con los mentados archivos y documentos, sobre la que se hará constar: «El presente cofre <em>y </em>cuanto hay en el interior pertenecen <em>y </em>me ha sido entregado en depósito por X, el cual tiene la llave».</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">"En cuanto al depositario de los mentados registros y documentos tendrá buen cuidado de escribir lo mismo que ha escrito en el arca en su diario o en cualquier otro escrito que pueda ser hallado tras su fallecimiento. A 4 de agosto de 1644."<sup>5</sup></span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Tales precauciones podrán parecer como una excep­ción, pero lo cierto es que son moneda corriente en los documentos, publicados o inéditos, de la Compañía y de sus numerosas ramificaciones en provincia. Así podríamos reproducir cientos de notas y documentos, en todas las cuales se recomienda mantener el más absoluto se­creto. Y es que la Compañía del Santo Sacramento fue una <em>auténtica </em>sociedad secreta católica.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><span lang="ES-TRAD">SILENCIOS INQUIETANTES</span></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Así las cosas, nos vemos en la necesidad de dedicar unas líneas a consideraciones que no por ser de orden más general revisten menos importancia.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">La historia de esta organización cubre, poco más o menos, todo el siglo XVII, el siglo del famoso "hombre de bien" que tantas lucubraciones ha promovido <span>en el<strong> </strong></span>ámbito de las escuelas secundarias. Lo que durante un tiempo se llamó "humanidades" destinaba un lugar pre­ponderante al estudio de esta edad clásica por exce­lencia.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">En consecuencia, cabe preguntarse qué puede saber un "hombre de bien" que hizo una carrera de huma­nidades, sobre lo que sabe de una empresa que <span>es<strong>, </strong></span>sin discusión posible, oculta y católica, a través de las en­señanzas que recibió y a través de las obras que estaban fácilmente a su alcance.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">De un modo general puede afirmarse que aquel que no haya sentido un profundo y genuino interés por Mo­liére (más adelante veremos por qué) apenas sabe nada de la Compañía del Santo Sacramento del Altar, de su acción o, incluso, de su misma existencia. Ello nos pa­rece un hecho inquietante, tanto más cuanto que en la actualidad no hay editor que no exhiba hasta en los quioscos de las estaciones innumerables libros que abun­dan en revelaciones sobre pretendidas sociedades secre­tas que han gobernado sin cesar el mundo, desde sus orígenes hasta nuestros días, y todo por unos pocos francos.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Así, se sabe todo sobre tal o cual grupúsculo com­puesto por cien afiliados que por espacio de unos meses se agruparon en torno a unos magos de salón para sor­ber un "brebaje de inmortalidad", que, al igual que un coctel, estaba integrado por sendas partes de gnosticis­mo y nazismo, de alquimia y de Zen, sin olvidar <span>el<strong> </strong></span>"gran tercio" de catarismo y la cáscara de exotismo que otorga su incomparable aroma a todo "archisecreto".</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Pero si transcurrido el momento de la ironía y su­perada la época del cartesianismo abstracto, nuestro hom­bre de bien, impulsado por el único afán de la verdad y presto a recelar de sus propios sueños, quiere infor­marse sobre las <em>auténticas sociedades secretas, </em>empezan­do por la Compañía del Santo Sacramento, ¿qué es lo que podrá encontrar con facilidad en la oferta al pú­blico?</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Prácticamente nada.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Es verdad que abundan los trabajos de gente eru­dita, al menos durante una época concreta: a principios de siglo. Aquí hemos sacado provecho de ellos y en la bibliografía se da una referencia de las obras más im­portantes que merecen ser consultadas. Sin embargo, se trata de estudios que resultan de difícil acceso, y de poco sirven al "hombre de bien", quien no suele mos­trar interés excesivo en frecuentar la Biblioteca Na­cional.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Esta observación, que por lo demás también es válida para las restantes organizaciones ocultas católicas, nos lleva a observar que todo apunta, incluso en las pu­blicaciones más sesudas, a minimizar el papel, es decir, a negar la existencia de las sociedades secretas cató­licas.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Si, volviendo al caso realmente ejemplar de la Com­pañía del Santo Sacramento, se recurre a la importante <em>Historia del catolicismo en Francia, </em>a la que se vinculan los nombres de los profesores Latreille, Palanque, Rémond y el canónigo Delaruelle, todos ellos hombres de una notable e indiscutida erudición, nos encontramos con las frases siguientes, dignas de ser mencionadas en su integridad: "El [el funcionamiento de la Compañía] permaneció ignorado de los historiadores hasta los al­bores del siglo xx, y así, cuando Dom Beauchet-Filleau dio a conocer los primeros documentos sobre ella, en 1900, los investigadores rivalizaron en ingeniosidad para rastrear su pista e interpretar su papel, real o supuesto. Raoul Allier, al lanzar la expresión que hizo fortuna de la «cábala de los devotos» (1902), quiso ver en ella una gran máquina que permitía a un grupo de faná­ticos no exentos de hipocresía tirar de los hilos de to­dos los protagonistas de la escena religiosa y política. <em>Exageración habitual en todos los historiadores de las sociedades secretas, pero que aquí debemos rebatir se­riamente".</em><sup>6</sup><em></em></span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Esta última frase no deja de ser cáustica cuando uno conoce el papel preponderante que desde hace más de un siglo y medio han tenido los historiadores católicos en la elaboración de lo que cabría llamar la mitología de las sociedades secretas, en especial para luchar contra la francmasonería, ¡y a instigación del propio Santo Padre! <sup>7</sup></span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Pero lo realmente grave es que autores singular­mente respetables soslayen el problema de un plumazo: "Exageración habitual"...</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">¿Dónde está en el caso que nos ocupa la exagera­ción? Por lo demás, ellos mismos son los primeros en admitir:</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">- que la Compañía cuajó con mucha rapidez <span>en<strong> </strong></span>pro­vincias y en más de cincuenta ciudades;</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">- que reclutó las personalidades más notables de la época;</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">- que funcionó por espacio de medio siglo;</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">- que intervino directamente, sin la mediación de las autoridades oficiales y las jerarquías eclesiásticas, en un sinnúmero de problemas políticos, públicos o pri­vados...</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">A buen seguro que uno estará de acuerdo con di­chos autores a la hora de admitir que resulta muy di­fícil "evaluar los resultados de su actividad"... Pero si esta ponderación es dificultosa, ello se debe al hecho de que nos encontramos en presencia de una verdadera so­ciedad secreta.. . y esta particularidad impide liquidar la cuestión de un plumazo al afirmar que nuestros co­nocimientos son resultado de "la exageración habitual de todos los historiadores de las sociedades secretas"...</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">En el caso que nos ocupa, lo que sabemos nos per­mite afirmar sin "exagerar" que el púdico "manto de Noé", que los historiadores católicos oficiales han que­rido arrojar sobre la Compañía, resulta por lo menos tan sospechoso como las "exageraciones" no demostradas a las que aluden.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Según hemos podido ver, la Compañía hizo cuanto estuvo en su mano para permanecer en la clandestinidad y para desvirtuar la verdadera índole de sus activida­des. No es de extrañar, por lo tanto, que los historiadores hayan encontrado muchas dificultades en encontrar un resquicio de luz a su respecto. ¿Quién será capaz en el año 2050 de comprender lo que fue entre 1958 y 1972 la "red" política y policíaca de la V República, camu­flada tras la fachada de un orden caballeresco y con innumerables complicidades en los distintos medios ad­ministrativos, financieros y culturales, sin olvidar, a ve­ces, el inevitable "medio"?</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Es indudable que en un asunto de esta índole es me­jor prescindir de cualquier comparación excesiva... Lo importante, en el caso que nos ocupa, es la aptitud de una organización cualquiera para engañar acerca <span>de la </span>verdadera naturaleza de sus actividades.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">En este sentido, la Compañía del Santo Sacramento se salió por completo con la suya. Veamos cuáles fue­ron, pues, las actividades de esta organización.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">De forma sucinta cabe distinguir entre dos tipos de objetivos que se ponen bien de manifiesto en el ex­tracto ya mencionado de sus estatutos:</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">- “las obras ordinarias de los pobres, los enfermos, los prisioneros, los afligidos"; o sea, actividades bené­ficas o filantrópicas;</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">- "la conversión de los herejes y la propagación de la fe"; es decir, aspiraciones ideológicas que desembocan en última instancia en una actividad de censura de la moral pública y privada.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><span lang="ES-TRAD">LA "BENEFICENCIA" Y "EL GRAN REPLIEGUE"</span></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">En todas las ciudades donde logró desarrollarse, la Compañía siempre situó en el primer plano de sus afa­nes la creación de órganos de asistencia para todas las categorías de infortunados. Así nos lo demuestra Raoul Allier basándose en un material de archivo irrecusable, a propósito de Marsella:</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">"Resulta chocante leer en la <em>Histoire</em><em> das hópitaux de Marseille, </em>de Agust:n Fabre, que en una época deter­minada los magistrados municipales <em>(échevins) </em>tuvieron la idea de levantar un asilo de alienados, cuando sabe­mos que los cofrades <sup><span>8<em> </em></span></sup>estuvieron durante años sugirien­do esta idea. Los casos equivalentes son numerosos. El hospital de los convalecientes se creó en 1654, pero fue consecuencia de los impulsos decididos en el seno de la Compañía y que empezaron a manifestarse en 1643. Se dice, asimismo, que el Monte de Piedad se estableció a raíz de un ciclo de prédicas por el país en 1672, pero la verdad es que los cofrades tenían en la mente llevarlo a cabo desde 1644 y creyeron estar a punto de conse­guirlo en 1645, pues incluso habían obtenido las paten­tes reales. Bien se trate de la «Pequeña Misericordia, del «Refugio para mendigos», de la «Sociedad carcelaria., de la «Compañía de propagación de la fe., del «Hospedaje de caminantes» o del de los «Miserables», así como de cualquiera otra obra de cualquiera índole fundada en Marsella durante los dos tercios del siglo xvii, <em>es siem­pre la Compañía del Santo Sacramento la que, sin dar la cara abiertamente, lo </em>instiga todo, lo inicia todo y lo concluye todo."</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Estas afirmaciones de Raoul Allier, lejos de ser "exa­geraciones de historiador de las sociedades secretas", se asientan, para ser exactos, en cerca de quinientas pági­nas de documentos reproducción integral de los deba­tes verbales de 1273, "conferencias" mantenidas por los miembros de la Compañía de Marsella.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Como puede observarse, las actividades "benéficas" de la Compañía fueron muy numerosas y variadas, y esta afirmación vale para todas aquellas poblaciones donde extendió su influjo.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Sin embargo, el secreto y la centralización extremos de la organización nos llevan a preguntarnos cuál era la exacta naturaleza de esta actividad ben¿f ca. Com­probamos que, en París, Aix, Marsella, Montpellier, Tou­louse, por todas partes en suma, la idea conductora, la "idea prioritaria" de la Compañía es la "concentración de los indigentes mendigos".</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Así, por ejemplo, en Toulouse, un santo sacerdote llamado Arnaud Baric, ejecutando las decisiones de la Compañía, obtuvo en 1647 de los Capítulos la concesión de un local y la autorización para recoger "a las pobres mendigas, busconas y chicas vagabundas para ser con­ducidas al Refugio de la Grave, sito en el barrio de San Cipriano, junto con los pordioseros, miserables indigen­tes capaces de valerse y enfermos para separarlos y pro­ceder a la elección, expulsar a los impedidos y quedarse con los aptos para trabajar y con los enfermos para alimentarlos y mantenerlos a expensas de las limosnas, obras de caridad, donaciones y legados píos en favor del mencionado refugio, para instruirlos en el temor de Dios, en los misterios de nuestra fe y religión".<sup>9</sup></span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Este caso que se dio en Toulouse se produjo asimismo en muchas otras poblaciones bajo la denominación de Hospicio general o Limosna general, cuyo rasgo común era la política de la "gran agrupación".</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Engañados por la ornamentación piadosa y equívoca sutilmente erigida en torno de "Monsieur Vincent" y soslayando con toda cautela todo lo referente a su acción política, nuestros contemporáneos pueden tener tenden­cia a ver sólo en esta actividad benéfica una iniciativa del todo desinteresada, fruto exclusivo de la "bondad de espíritu" y de la alternativa de una ascesis espiritual.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">No cabe duda de que esta consideración es posible en el plano de lo individual, pero ocurre que tiene una significación muy distinta al nivel de la sociedad consi­derada de una manera global.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">En efecto, la sociedad del siglo XVII, que en muchos aspectos es una sociedad arcaica, se caracteriza por la existencia de disparidades económico-sociales de gran amplitud. Sus posibilidades tecnológicas no le permitían aferrarse a la esperanza de una "expansión económica", concepto que por lo demás era totalmente desconocido en aquella época. Así las cosas, el mantenimiento del orden social suponía de forma inevitable:</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">a) una distribución más justa de la riqueza producida entre los diversos grupos sociales en presencia; o sea, también la modificación de las jerarquías sociales. En una palabra: una revolución;</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">b) o bien, en el caso de que se excluyera toda redis­tribución de la riqueza, una represión sistemática de las aspiraciones y exigencias de los grupos dominados.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Estas dos políticas extremas no podían ser llevadas a la práctica de una forma integral, por lo que la so­ciedad del siglo XVII practicará a la vez un poco de una y un mucho de la otra.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">En cuanto a la "beneficencia", lejos de ser tan sólo un factor de santificación individual, fue precisamente en el plano social el instrumento de una transferencia parcial de la riqueza producto de una rigurosa represión de las "clases peligrosas" consistente en la "gran con­vocatoria".</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">¿En qué consistía esta última, a cuya realización la Compañía del Santo Sacramento consagró una gran parte de su actividad?</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">En la primera mitad del siglo XVII encontramos un poco por todas partes, pero sobre todo en París, una serie de refugios que dan cobijo de forma indiscriminada a locos, indigentes, enfermos, gentes sin trabajo, indi­viduos salidos de correccionales. Entre ellas recordemos la Salpétriére, Bicétre, la Pitié, la Maison de la Savon­nerie y muchas otras.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">En 1656 las autoridades decidieron la creación de un asilo general al que serían adjudicados todos los bienes de los establecimientos preexistentes. Por lo demás, veinte años más tarde se extiende la misma provisión al con­junto de ciudades del reino mediante un edicto del 16 de junio de 1676. Lo que aquí interesa retener es el carácter profundamente represivo y policial de la ins­titución, cuyos directores y los llamados "alguaciles del hospital" están investidos de toda la autoridad para decidir el internamiento de un individuo.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Michel Foúcault, en su notable <em>Histoire de la folie, </em>pone de relieve de un modo muy oportuno la naturaleza última de este sistema: <sup>10</sup></span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">"Digamos, ya de entrada, una cosa que aparece muy clara: el Hospital general no es un establecimiento mé­dico, sino más bien una estructura medio legalizada, una especie de entidad administrativa que decide, juzga y ejecuta de forma paralela a los poderes ya constituidos y al margen de los tribunales. A tal efecto, los directores tendrán en el mentado hospital postes, argollas, celdas y calabozos y dependencias anejas al mismo como esti­men conveniente, sin que haya recurso alguno contra las ordenanzas que ellos dicten en el seno de dicho Hospital. En cuanto a las que se refieran al exterior, serán ejecutadas según su forma y tenor y al margen de las protestas, y su cumplimiento no será diferido."</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Como se ve, soberanía casi omnímoda, jurisdicción sin apelación, derecho de ejecución contra el que nada puede prevalecer. El Hospital general es un extraño poder que el rey establece entre la policía y la justicia en los límites de la ley: "la orden tercera de la repre­sión". Cuando uno piensa que el Hospital va a ejercer esta jurisdicción indiscutida sobre una población adulta numerosa (más del 1 por ciento de la <em>totalidad </em>de la población parisiense), sin recursos y de una extraordi­naria variedad social, se aprecia con claridad que la institución pretendía algo más que objetivos puramente filantrópicos.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">El propio Michel Foucault hace notar a este respecto que el internamiento tiene, además, una finalidad po­líticoeconómica: <sup>11</sup></span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">"Ya no se trata de internar a los que carecen de trabajo, sino de dar un quehacer a los que allí están recluidos y utilizarlos en beneficio de todos. La alter­nancia es clara: mano de obra barata en época de pleno empleo <em>y </em>salarios elevados, <em>y, </em>en periodo de paro, absor­ción de los ociosos y protección social contra la agitación y las revueltas."</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">¿Qué relaciones existen, pues, entre este vasto plan social y la devoción al Santo Sacramento que es en teoría la base de la Compañía? Cierto que la política de la gran redada no es privativa de Francia. En la misma época Inglaterra tiene la <em>Workhouse</em><em> y </em>Alemania <em>su Zuchthaus, </em>que vienen a ser también una especie de campos de trabajos forzados para los pobres, y a este título, sería muy simplista pensar que la Compañía fue la única que aplicó la práctica del gran encierro.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Este último es el resultado de la interferencia entre la voluntad real, los votos eclesiásticos (sobre todo de la Gran Limosnería y la acción de San Vicente de Paúl) y las aspiraciones de la burguesía mercantil y manu­facturera.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">En consecuencia, la importancia de la Compañía se sustenta en el hecho de que <em>penetra en todos estos medios </em>separados entre sí, proporcionándoles una ideología co­mún que tiene el mérito de saber conciliar de forma ventajosa las aspiraciones a la santidad individual y las exigencias del mantemiento del orden social.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><span lang="ES-TRAD">UNA POLICIA RELIGIOSA PARALELA</span></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Sin embargo, en la práctica nos damos cuenta de que la realización de tan ambiciosos planes sociales se traduce en una vigilancia que puede calificarse de policial de la vida de cada sujeto, vigilancia ejercida por una red perfectamente clandestina de hombres. Y nada lo demuestra mejor que algunos extractos del registro de las deliberaciones de la Compañía de Marsella, en una época por lo demás tardía, cuando teóricamente la or­ganización se hallaba disuelta, pero que, en la práctica, continuaba con su táctica de delaciones. Veamos lo que dicen las actas de la 1010 conferencia, celebrada el 4 de mayo de 1684:</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">"En cuanto al escándalo producido en una casa situa­da más arriba de los Récollets, M. de Colongue tratará de indagar más a fondo lo ocurrido.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">"Respecto al caso de la mujer que continúa prostitu­yendo a sus hijas, MM. Ripert y Cauvet, se seguirá «investigando».</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">"Ultimo de mayo de 1684. M. Nojaret se cuidará del caso enunciado respecto de las imágenes que los chiqui­llos usan en sus juegos y que profanan, y hablará de ello al Vicario Superior, y también de las desnudeces y otras cosas profanas que suele haber en las alfombras que se ponen en los templos.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">"24 de agosto de 1684. M. Bayn indagará acerca del vecino de M. d'Oraison que al parecer es hugonote y que come carne los días prohibidos y ha dejado de asistir a la santa misa.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">"3 de febrero de 1685. El señor Superior hablará con el señor obispo para que los sacerdotes vayan a la Opera..</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">"16 de agosto de 1685. M. de Vento tendrá la bondad de imponer un correctivo a las mujeres que escandalizan en la Place Neuve.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">"4 de julio de 1686. M. de Audiffret tendrá buen cuidado de hablar al señor vicario de Saint-Martin en compañía de M. Rosset para informarse sobre el señor de Portail, con objeto de averiguar por qué se ha sepa­rado de su mujer y para que cumpla con su obligación y, si no entra en razón, advertir entonces a los magis­trados del municipio.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">"15 de mayo de 1687. En torno al asunto de esa joven seducida que vive en casa de M. Garnier, M. de Ventou hablará con éste, autor del hecho, para terciar y ver de recomponer las cosas.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">"4 de septiembre de 1687. El señor Director se encar­gará de presentar una solicitud para impedir el matri­monio del hombre que vive en la calle Neuve".. .</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">Y así podríamos multiplicar los ejemplos de este tipo de intervenciones de la Compañía. Con todo, nada resulta tan ilustrativo como las actas de las discusiones correspondientes a la última asamblea de la Compañía de Marsella de la que tenemos noticia, celebrada el 10 de agosto de 1702:</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span lang="ES-TRAD">"M. de Lalongue y el señor canónigo Butin han sido comisionados por los vicarios de las parroquias de la ciudad para entregar a cada uno de ellos un informe con t